Tijuana-BC Diciembre 14 de 2011
-Red4-
Durante la semana del 9 de Diciembre, a instancia de la Organización de las Naciones Unidas, en todo el mundo se realizaron actividades en torno al día internacional contra la corrupción.
Una vez más, llegamos a este día internacional, con un panorama negativo, en donde Transparencia Internacional, nos ubica, en su “Índice de Percepción de la Corrupción 2011”, en el lugar número 100 entre 182 países, con una puntuación de 3, donde cero es lo más corrupto y 10 lo más honesto; remarcando que hace 10 años, México ocupaba el lugar 51 entre 91 países.
Necesitamos cambiar para dejar de ser un país conocido internacionalmente por una corrupción e impunidad endémicas, dejando a un lado la pasividad ante esta realidad nacional, donde el tejido y la cohesión social se resquebrajan, al tiempo que se acrecienta una imagen distorsionada y negativa de nuestro país ante el mundo y ante nosotros mismos.
Hace poco más de 10 años, se anunciaba que la corrupción le costaba al país casi el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) y que el Gobierno Federal pondría en marcha un programa nacional contra la corrupción, teniendo como resultado la creación del Instituto Federal de Acceso a la Información Publica, y la reconversión de la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, a la actual Secretaría de la Función Pública.
Sin embargo, al día de hoy la corrupción le sigue costando al país aproximadamente el 9% del PIB. Se estima que entre las empresas en México, se destina hasta el 10% de los ingresos en sobornos, el doble que el promedio mundial, mismo que en conjunto con el gasto anual que hacen las familias mexicanas en sobornos, totalizan un aproximado de 32 mil millones de pesos anuales.
La transición democrática alimentó la esperanza de un México más honesto, pero desafortunadamente esto no ha sucedido. Hoy los mexicanos vemos con desencanto que como nación, hemos fallado, en el que delincuentes de todo tipo operan con casi absoluta impunidad, donde menos del 2% de los delitos que se cometen son sancionados.
Los mexicanos debemos tener bien claro que la corrupción es uno de los mayores lastres que enfrenta nuestra nación en términos de desarrollo económico, justicia y convivencia social. Los mexicanos no tenemos una predisposición genética o cultural que explique este fenómeno, la causa primordial es que no se hacen cumplir las leyes, con la consecuencia que los infractores tienen extraordinarios incentivos para violarlas.
Es imperativo castigar a capos criminales, asesinos, extorsionadores, secuestradores y ladrones. Pero para que la estrategia esté completa tenemos que hacer lo mismo con políticos, funcionarios públicos, policías, encargados de la procuración e impartición de justicia, empresarios y líderes gremiales o sociales que se corrompen y delinquen con impunidad.
También son corruptos, aquellos que lucran con la pobreza y el desamparo, los gobernantes que esconden información y comprometen el futuro de sus estados con deudas y gastos irresponsables. Los empresarios que evaden impuestos o defraudan a las instituciones, a sus empleados, competidores y consumidores. Los servidores públicos que hacen de sus dependencias, agencias de colocaciones para sus familiares y grupos políticos, de tráfico de influencias y promoción electoral.
Hace casi 30 años, el gobierno en turno promovía una renovación moral de la sociedad, misma que finalmente quedó en pura retorica. Ahora, vemos con preocupación que la lucha contra la corrupción y la impunidad no figura ni siquiera en el discurso de los candidatos y aspirantes a la Presidencia de la República.
El próximo año, Coparmex multiplicará esfuerzos para posicionar a la lucha contra la impunidad y la corrupción en el centro de la Agenda Pública, para lo cual esperamos sumar fuerzas con todas las organizaciones de la sociedad civil y con los ciudadanos que estén comprometidos con la transformación en este gran pendiente en la Agenda Nacional.
Lo que buscamos es iniciar un esfuerzo nacional, con el respaldo e involucramiento de la ciudadanía, contando con el compromiso institucional y no partidario de los tres poderes de la Unión y todos los niveles de gobierno.

Juan Manuel Hernández Niebla
Estoy de acuerdo con este señor, debemos trabajar más para cambiar la situación de Tijuana, el gobierno ya está trabajando al respecto con programas de seguridad, con inversión en la educación y en proyectos para la economía local, vean toda la información Tijuana no se detiene: http://www.tijuana.gob.mx/