Tijuana-BC Enero 25 de 2012
-Red4-
A unos cuantos meses de las elecciones y de la transición sexenal, los mexicanos tenemos todavía desafortunados recuerdos de crisis electorales, crisis económicas, polarizaciones políticas, y en general, de inestabilidad e incertidumbre.
Al finalizar cada sexenio, es inevitable que el Presidente de la República pierda gradualmente influencia e interlocución. La posibilidad de lograr cambios o acuerdos importantes se diluye a medida que se acercan los comicios electorales y el cambio en el poder.
En materia económica, el Primer Mandatario tiene la gran responsabilidad de preservar la estabilidad macroeconómica en medio de un entorno internacional de alta incertidumbre. El reto inmediato es apuntalar el blindaje fortaleciendo nuestra capacidad de producción, nuestra competitividad e impulsando un dinamismo que genere más empleos de calidad. Es preciso incentivar el mercado interno, ya que es el motor económico más importante que tenemos en esta coyuntura, y perseguir de igual manera, las tan ansiadas reformas estructurales.
En materia política, el Presidente juega un papel preponderante en el proceso electoral, no como líder de partido ni como árbitro, sino estableciendo condiciones para que los procesos se desarrollen adecuadamente dentro de un marco democrático y transparente.
Esperamos que el Presidente refleje en la agenda pública, su visión sobre el estado de la nación: los retos, oportunidades y prioridades que dejará a su sucesor, independientemente de los criterios de partido. Si lo lleva a cabo con objetividad, e inclusive, con autocrítica, hará una aportación invaluable al enriquecimiento del debate nacional.
El proceso de transición requiere que nuestro Presidente se mantenga activo y propositivo. Que afiance su modelo de gobierno impulsando las reformas estructurales que requiere el país, con un sentido de Estado, transparencia y cooperación, con o sin alternancia de partido.
En el mismo contexto, este año debe servir para que los mexicanos tracemos un rumbo con claridad sobre lo que debe mejorar y cambiarse. Debe ser una fase de diagnostico, reflexión y compromisos, pero también de esfuerzos y acciones concretas ante los retos que enfrentamos.
En días pasados, con la participación de connotadas personalidades, tales como María Elena Morera, Javier Sicilia y Alejandro Martí, la Coparmex Nacional organizó el llamado “Encuentro con la Sociedad Civil”. Este encuentro fue con el objeto de promover una participación ciudadana más comprometida, buscando renovar la voluntad nacional. Estamos convencidos de que el cambio en México, no va a venir de los políticos, sino de los ciudadanos.
Las conclusiones a las que llegamos, y de las cuales partirá la plataforma de acción electoral de Coparmex Tijuana en las próximas elecciones, las menciono a continuación:
Urge una visión compartida de desarrollo que los políticos, y en particular, los candidatos, no puedan evadir. Llamamos a todas las organizaciones de la sociedad civil a integrar y consensar las múltiples agendas ciudadanas. A todos ustedes, los invitamos a ponerse de acuerdo en cuanto a las prioridades sobre las que queremos que se desarrolle el debate público.
Es indispensable la creación de una ley o código de responsabilidades parlamentarias que garantice y fortalezca la rendición de cuentas por parte de nuestros legisladores, tanto en materia de logros y desempeños, como en el ejercicio del gasto, y lo más importante, en la ética de sus funciones.
Se considera clave que los programas cívicos y de participación social en el proceso electoral, tengan presente en su planeación y programación no solo la jornada electoral, sino el seguimiento a partir del día siguiente a la elección.
Es preciso empoderar al ciudadano y cambiar los incentivos de los políticos, es decir, que éstos respondan a los ciudadanos antes que a sus partidos. Tenemos que impulsar decididamente una reforma política de fondo, así como también, la modernización de las instituciones de seguridad y justicia.
Queremos compromisos puntuales para reducir la impunidad y la corrupción. Convocamos a todos los ciudadanos a luchar contra este gran mal nacional, a sumarse en la cruzada contra la corrupción que Coparmex iniciará este año.
Es imperativo un cambio radical en el sistema educativo, fijando metas ambiciosas que nos permitan contar con maestros de alto reconocimiento, preparados y profesionales. De igual manera, requerimos una amplia participación de los padres de familia en la educación de sus hijos, así como un gasto transparente y eficiente de los gobiernos en la educación. Los ciudadanos tenemos que levantar la voz y exigir que se ponga punto final a las negociaciones políticas que ponen al sistema educativo como moneda de cambio.
Este es un llamado a la acción. Exijamos a nuestros candidatos un discurso renovador y un compromiso firme con los grandes cambios, en un proyecto conjunto y ciudadano. El país no puede esperar más.
Urge recuperar el valor de la dignidad humana como eje rector de la convivencia social. Hagamos de este año político, uno de crecimiento y renacimiento ciudadano. La solución está en nosotros, en caso contrario, corremos el riesgo de terminar votando, de nueva cuenta, por los menos malos.