Tijuana-BC Febrero 15 de 2012
-Red4-
El próximo lunes 20 de febrero, el nuevo consejo directivo del Centro Empresarial de Tijuana, elegirá a su próximo Presidente para el periodo 2012-2013.
Consecuentemente, este es el último mensaje que como Presidente de Coparmex Tijuana, dirijo a ustedes. Quiero agradecerles su asistencia, paciencia y apoyo a lo largo de estos dos años.
Al mismo tiempo, quiero aprovechar esta última oportunidad para invitarlos, de nueva cuenta, a participar, desde la plataforma que ustedes prefieran y simpaticen, a tomar la iniciativa para obligar a nuestros representantes populares a cumplir con sus deberes constitucionales.
En Coparmex, vemos con mucha preocupación que en estas pre campañas, los candidatos se han dedicado más a la acusación mutua y la denostación, que a una exposición clara de sus programas de gobierno, con propuestas viables, y compromisos firmes.
El México de hoy afronta grandes retos: inseguridad pública, corrupción, impunidad, pérdida de competitividad, crecimiento económico insuficiente; todo esto aunado a la persistente pobreza de millones de mexicanos, y a la irresponsabilidad, confrontación, y parálisis, que priva en nuestro sistema político.
Por otro lado, ver todo con un aura de negatividad genera una visión distorsionada, que opaca las soluciones y alternativas de una realidad tan compleja como la de nuestro país.
México no es un estado fallido y en decadencia social, política y económica, como aseguran y resaltan algunos. Tampoco, y desafortunadamente, tenemos un futuro asegurado y distamos mucho de ser una potencia mundial, con la consecuente falta de justicia y equidad para todos. Existe un gran camino frente a nosotros en relación a este objetivo, donde todos los mexicanos, necesitamos trabajar juntos en torno a nuestras coincidencias, mediando en nuestras diferencias.
Desafortunadamente, el discurso de los pre-candidatos es de confrontación, recurriendo a argumentos y cifras, llevándonos a un escenario de confusión, estancamiento y falta de propuestas. Nuestro país yo no lo aguanta ni lo merece. Por encima de todas las diferencias, los candidatos deben entender que todos los mexicanos tenemos un proyecto en común, que se llama México.
El avance económico y social no va a lograrse con un optimismo o pesimismo desproporcionados, que se presten a la manipulación político-electoral, sino con un crecimiento sostenido e incluyente.
Hoy vemos que en México se cometen aproximadamente 15 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. En Brasil, la cifra asciende a 25 por cada 100 mil y en Colombia 27 por cada 100 mil. Sin embargo, en el entorno internacional, estos países tienen una mejor percepción que el nuestro. Incluso, Brasil va a organizar el próximo Mundial de Futbol y Juegos Olímpicos.
Tenemos que el total de mexicanos en la pobreza asciende a más de 50 millones. Esta es una realidad que lastima, pero no podemos dejar de menospreciar avances en la reducción de la tasa de mortalidad, más mexicanos con acceso a servicios de salud, vivienda, educación, telecomunicaciones, enseres domésticos y transporte.
De acuerdo al Censo de Población y Vivienda del INEGI, la cifra de quienes perciben más de tres salarios paso de 25 a 37 por ciento. Por otro lado, el porcentaje de los que obtienen el equivalente a 8 mil pesos mensuales cayó en un 3%, dejando el poder adquisitivo de la población por debajo de la media de los 70’s, vulnerando seriamente el fortalecimiento del mercado interno del país.
Un juicio objetivo debe considerar el deterioro provocado por las políticas económicas irresponsables de los 70’s y 80’s, de cuyos efectos todavía estamos recuperándonos, así como el acierto de la disciplina fiscal y económica iniciada a mediados de los 90’s, pero reconociendo que esta estabilidad macroeconómica desafortunadamente no ha permeado en la mayoría de los mexicanos. Bajo un esquema de estancamiento estabilizador, México ha crecido a una tasa promedio 2.8% en los últimos años, cuando para asegurar un desempeño conmensurable con el tamaño de nuestra economía, necesitamos crecer a un ritmo del 7% anual, que con tristeza vemos que otros países lo han logrado.
Los mexicanos debemos rechazar las visiones derrotistas o triunfalistas que confunden y dividen al País, con intereses totalmente ajenos al bien común. La mexicanos tenemos la obligación de demandar una madurez republicana de todos los actores políticos: un diagnostico objetivo, claro, y sin denostaciones, asegurando compromisos con las soluciones, que simple y sencillamente están esperando la voluntad política, que hasta ahora ha faltado.
Provoquemos el cambio. Quienes aspiren, o tengan actualmente un cargo de representación popular, están obligados constitucionalmente a responder a nuestras necesidades, antes de atender a aspiraciones políticas individuales y partidistas.
La democracia debe ser un catalizador del progreso, no un obstáculo, pero desafortunadamente, bajo el esquema actual de administrar una inercia del deterioro, los mexicanos nos damos cuenta, que independientemente del partido, la mayoría de nuestros gobernantes no van a darnos las soluciones que requiere el país. Pero esto, lejos de desmotivarnos, nos debe hacer dejar atrás la apatía, y verlo como una oportunidad para salir, proponer, y exigir.
Una vez más, la política no pertenece a los políticos, sino a la sociedad. Aquí, en Tijuana, todos nosotros, podemos impulsar ese cambio.
