miércoles, febrero 11, 2026

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El genocidio en tu clóset: Rushan Abbas denuncia la esclavitud tras el «Made in China»

En una desgarradora y valiente ponencia ante estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la activista Rushan Abbas denunció lo que llama el «negocio más rentable del régimen chino»: un sistema de esclavitud moderna que alimenta las cadenas de suministro globales y que hoy toca las puertas de nuestra frontera a través del nearshoring. Rushan Abbas relató cómo su activismo en Estados Unidos le costó la libertad a su propia familia. Seis días después de hablar en un panel en Washington en 2018, su hermana, Gulshan Abbas, una doctora jubilada sin historial político, fue secuestrada por el régimen y condenada a 20 años de prisión. «El silencio es el oxígeno de la tiranía», sentenció Abbas, quien también denunció la desaparición de 24 familiares de su esposo, incluyendo a 14 sobrinos. Según la activista, el régimen utiliza el amor por la familia como un arma, tomando a los seres queridos como rehenes para silenciar a quienes denuncian el genocidio desde el extranjero.

La denuncia de Abbas fue directa hacia el consumo cotidiano y la economía del T-MEC. Detalló cómo el régimen chino ha industrializado la opresión de más de 3 millones de uigures.

-Trabajo Forzado: Más de 17 industrias (textil, electrónica, minería) utilizan mano de obra esclava que trabaja hasta 20 horas diarias.

  • -Genocidio Biológico: Denunció esterilizaciones y abortos forzados, además de la implantación de más de un millón de hombres chinos en hogares uigures para vigilar a mujeres cuyos esposos están en campos de concentración.
  • -Lavado de productos en la frontera: Abbas advirtió que, con la llegada de empresas y autos chinos a México, existe un riesgo crítico de que componentes manchados de sangre uigur se «laven» a través de la frontera norte para entrar al mercado norteamericano.

  • Dirigiéndose a los futuros profesionales de UABC, Abbas enfatizó que la política de adquisiciones y el comercio no son solo temas económicos, sino una lucha entre el bien y el mal. «La historia nos juzgará. No podemos permitir que los productos del genocidio se blanqueen a través de nuestras fronteras», afirmó

La advertencia final de Rushan Abbas fue clara: el modelo de opresión que China perfeccionó en Tíbet y la patria uigur, y que ya demolió la democracia en Hong Kong, es un plan de expansión global que eventualmente amenazará la libertad de todos si el mundo no rompe su complicidad económica.

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