El arte en Baja California ha dejado de ser un objeto de contemplación lejana para convertirse en una herramienta de sanación y un pilar de la identidad regional. En un encuentro reciente, destacados exponentes de la plástica local compartieron cómo la disciplina artística está impactando desde la salud física hasta la estructura educativa del estado.
Marlene Gastor, artista y docente, destacó el impacto profundo que el arte tiene en sectores vulnerables. Gastor, quien imparte clases a adultos mayores, compartió un testimonio conmovedor sobre los beneficios terapéuticos de la pintura.»Mis alumnos tienen Parkinson. Cuando llegan a clase se sienten de una forma, pero salen derechitos y felices. El arte va más allá de lo que uno aprecia; sana el alma y el cuerpo», afirmó Gastor, subrayando que la preparación académica constante es fundamental para guiar estos procesos.
Por su parte, el reconocido artista Benito del Águila hizo un llamado a romper el mito de que el arte debe verse «a la distancia». Para él, disfrutar del arte es un proceso de aprendizaje similar a la gastronomía. «Es como comer sushi: empiezas con lo básico y vas desarrollando el gusto hasta probar sabores complejos. El arte es para vivirse, es un acto de rebeldía y un proceso de reflexión que trae crecimiento personal», explicó Del Águila, quien invitó a la comunidad a ver las expresiones artísticas como algo cotidiano que debe abrazarse.
La formación de nuevas generaciones es el eje central para Gloria Niebla, coordinadora en Lienzo Galería. Niebla enfatizó que el camino del arte comienza en la niñez y que los espacios independientes están jugando un rol vital.
En su taller y galería, cuentan con grupos para niños, jóvenes y adultos. «La mayoría traemos el arte desde niños; pasar horas dibujando nos abre el camino», comentó Niebla, invitando a los padres a fomentar esta disciplina desde temprana edad. Con más de 35 años de trayectoria, Benito del Águila reflexionó sobre la evolución de la infraestructura en el estado. Recordó que, en sus inicios, no existían facultades de artes ni secretarías especializadas.
Hoy, el panorama es distinto gracias a la consolidación de la Facultad de Artes de la UABC, Centros Estatales de las Artes (CEART), CECUT y festivales consolidados como el Rosarito Art Fest. Del Águila cerró con una anécdota sobre la Ópera Ambulante, recordando cómo una persona descubrió su amor por la música clásica en plena calle: «Ese contacto con el arte es lo que necesitamos todos como seres humanos, especialmente en estos tiempos».





