La geografía de Tijuana castiga a quienes no pueden caminar. Margarita Bandero (INEGI) presentó en el foro de neurodiversidad un análisis de las 21,126 manzanas de la ciudad, revelando que la infraestructura de rampas y movilidad inclusiva se concentra casi exclusivamente en Zona Río y el Centro, áreas impulsadas por el turismo médico. Las periferias y colonias populares aparecen en los mapas con un «rojo total», indicando que no existe ni una sola rampa en kilómetros a la redonda.
«Hay manzanas donde viven 16 personas con discapacidad que están atrapadas en sus casas porque la calle es inaccesible», explicó Bandero. Ante este vacío, el artista Ángel Barajas presentó su proyecto «Reconstruyendo una Esperanza», donde crea esculturas de chatarra que subasta para fondear tratamientos de niños que el gobierno ignora, mientras el mapa urbano de Tijuana sigue en rojo, es la sociedad civil la que, a través del arte y la autogestión, construye los puentes que el presupuesto público no alcanza a cubrir.











