En México, el score crediticio será en 2026, uno de los indicadores más determinantes para acceder a cualquier tipo de financiamiento y aunque no se vea ni se consulte todos los días, influye en decisiones tan importantes como solicitar una tarjeta de crédito, financiar un auto, rentar un departamento o iniciar un trámite hipotecario.
Ese número, aunque parezca frío, resume la confianza que una persona inspira a los bancos, financieras y hasta plataformas digitales, que en la actualidad participan activamente en el mercado del crédito, cada vez más desde la comodidad de un dispositivo móvil.
¿Pero qué es el score crediticio? Se trata de una calificación numérica que refleja el comportamiento financiero de una persona mayor de edad y resume qué tan probable es que cumpla con sus pagos y qué nivel de riesgo representa para quien le presta dinero, como puede ser una institución bancaria.
Se calcula a partir de factores como el historial de pagos, el nivel de endeudamiento, la antigüedad de las cuentas de ahorro y la frecuencia con la que se solicitan nuevos créditos, por tanto, mientras más alto es el número, mayor es la confianza que generan sus hábitos financieros.
El reporte que acompaña este puntaje puede parecer complicado al principio, pero al revisarlo con calma se entiende que es un documento que simplemente ordena la vida crediticia de cada quien.
Empieza con los datos personales, que deben coincidir exactamente con la información oficial, por lo que un error en el nombre, el RFC o la dirección puede generar confusiones o incluso afectar la validación de identidad al solicitar un préstamo.
Más adelante aparece el listado de cuentas: tarjetas, préstamos personales, créditos automotrices, hipotecas y cualquier otro producto vigente o ya cerrado. Es un registro que muestra límites, saldos y fechas clave. Después viene el historial de pagos, quizá la parte más sensible del reporte, porque ahí queda claro si hubo puntualidad o retrasos.
Cada mes se marca con una clave que indica si el pago se realizó a tiempo o si hubo algún incumplimiento. Esos atrasos, aunque se regularicen, permanecen visibles durante un periodo y pueden influir en la percepción de riesgo, de ahí que todo crédito debe ser cuidado y bien administrado, desde aquel otorgado por una tienda de ropa, hasta para la compra de un teléfono celular.
El puntaje aparece como un número que suele ubicarse entre 400 (bajo) y 850 (excelente) puntos. Mientras más alto, mejor reputación crediticia. También se incluyen las consultas que distintas instituciones han hecho al historial, por lo que varias revisiones en un periodo corto pueden interpretarse como señales de necesidad urgente de financiamiento, lo que afecta temporalmente el score. Por eso conviene guardar el reporte, revisarlo con atención y, si algo no coincide, solicitar una aclaración directamente con Buró de Crédito o Círculo de Crédito.
Contar con un buen puntaje no es solo una ventaja, es una diferencia real en la vida diaria. En un entorno donde los créditos digitales y las fintech1 han ampliado las opciones de financiamiento, un score sólido facilita la aprobación de préstamos y abre la puerta a mejores tasas de interés.
Ahora bien, una hipoteca con condiciones preferenciales puede representar un ahorro considerable a lo largo de los años, mientras que un crédito automotriz con buen historial se traduce en mensualidades más accesibles, incluso algunos arrendadores y empleadores revisan el score antes de firmar un contrato.
Sin embargo, así como un buen puntaje ayuda, ciertos comportamientos negativos pueden deteriorarlo, como los pagos atrasados. También influye el nivel de endeudamiento, pues usar una parte muy alta del límite disponible envía una señal de riesgo. Cerrar cuentas antiguas sin planearlo puede reducir la antigüedad promedio de los créditos.
Aun así, mejorar el score es posible. No requiere trucos ni estrategias complicadas, sino constancia. Pagar puntualmente es la base. Mantener los saldos bajos ayuda a mostrar estabilidad. Diversificar los tipos de crédito, siempre con responsabilidad, fortalece el perfil. Revisar el reporte al menos una vez al año permite detectar errores o movimientos sospechosos y además evitar solicitudes innecesarias previene caídas temporales.
Por otra parte, en torno al score circulan varios mitos, siendo uno de los más comunes el creer que pagar todo en efectivo ayuda, pues en realidad, ocurre lo contrario, ya que sin productos reportados no hay historial, y sin historial no existe puntaje. También se piensa que cerrar tarjetas sin deuda mejora la calificación, pero al hacerlo se reduce el crédito disponible y la antigüedad promedio, lo que puede perjudicar.
Las dudas más comunes suelen girar en torno a la frecuencia con la que debe revisarse el puntaje, la velocidad con la que puede mejorar o si tener varias tarjetas es bueno o malo. La respuesta casi siempre apunta al mismo principio, no es la cantidad de productos, sino el uso responsable.
Al final, el score crediticio es un reflejo de disciplina financiera, no es un castigo ni un premio, sino la consecuencia de cómo se administran las obligaciones. Cuidarlo implica organización, constancia y atención a los detalles.
Por tanto, en un México cada vez más digitalizado y con mayor acceso a productos financieros, conviene verlo como una inversión a futuro, toda una herramienta que, bien gestionada, abre oportunidades y facilita metas que de otra manera podrían quedar fuera de alcance.

- Instituciones de Tecnología Financiera que serán reguladas por la ley, también se refiere en general a cualquier innovación tecnológica aplicada al campo de las finanzas ↩︎





