El fenómeno Therian se ha vuelto viral por las razones equivocadas. El Mtro. Manuel Mejía de CETYS Universidad hace un llamado a la cautela: gran parte de lo que vemos hoy en redes son «deepfakes» o videos orquestados con Inteligencia Artificial. La desinformación utiliza estos grupos minoritarios para generar pánico social, como el caso del video falso de un ataque canino que circuló recientemente. Es vital verificar la fuente antes de juzgar una conducta social.
Para comprender a esta comunidad, que tiene raíces en foros de internet desde los años 90, debemos alejarnos del juicio clínico prejuicioso, no es un delirio biológico: Un Therian no cree que su cuerpo sea físicamente de un animal (no es un trastorno de identidad de especie en términos de creerse un perro o un lobo). Se identifican con la esencia o el «espíritu» de un animal. Adoptan conductas que les brindan paz o sentido de pertenencia, como el uso de máscaras o movimientos específicos, pero siempre manteniendo la consciencia de su realidad humana. A diferencia de lo que sugieren los mitos, las personas en esta comunidad son funcionales; asisten a la escuela y trabajan, integrando su identidad Therian como un rasgo personal o espiritual, no como una limitante.
Similitudes con otras subculturas
Desde la psicología social, el fenómeno puede compararse con el sentido de pertenencia de los clubes de fans o los seguidores de la Comic-Con. La diferencia radica en la profundidad de la conexión espiritual. En una sociedad cada vez más desconectada de lo natural, algunos individuos encuentran en esta identificación animal una forma de entender su lugar en el mundo, similar a cómo funcionan algunas religiones o filosofías antiguas como el concepto de los nahuales.





