
En Tijuana, abrir una puerta con la huella o desde el teléfono ya no es cosa del futuro. La seguridad inteligente está cambiando cómo los tijuanenses protegen lo que más valoran.
En entrevista, Polo Camacho, cerrajero profesional y organizador de la Expo Cerrajera Tijuana, habló de los avances tecnológicos que se utilizan hoy para mejorar la seguridad.
La inteligencia artificial ya corta llaves
La inteligencia artificial llegó a los talleres de cerrajería. Hoy los equipos pueden diagnosticar, reconocer chips y programar llaves sin margen de error, guiando al técnico paso a paso.
“Estas máquinas te dicen qué tipo de llave es, qué corte necesita y hasta qué chip usar. Ya no se improvisa”, explicó.
Los autos eléctricos o sin llave física dejaron de ser un reto. Los dispositivos inteligentes hacen el trabajo en minutos, algo que antes requería horas y mucha habilidad manual.
En algunos casos, los equipos automatizados reconocen la llave apenas se inserta y realizan el corte exacto sin intervención humana. La precisión es milimétrica y la seguridad, más confiable.
Lo que antes era oficio de fuerza y oído fino, hoy depende de algoritmos. La tecnología se volvió el nuevo aprendiz del cerrajero, y a veces, su mejor socio.

Candados que se abren con un toque
Los nuevos candados parecen salidos de una película: se abren con la huella, una tarjeta o una aplicación en el celular. La llave, literalmente, está en la mano.
“Ya existen cerraduras con Wi-Fi, Bluetooth o NFC. Puedes abrirlas desde tu teléfono y asignar quién tiene permiso y a qué hora puede entrar”, dijo Camacho.
Estos sistemas permiten registrar cada apertura, enviar alertas y bloquear accesos a distancia. El control deja de ser físico para volverse digital, más cómodo y también más preciso.
Algunos modelos incluso combinan lector de iris, aplicación y huella dactilar. El objetivo es reducir riesgos y evitar duplicaciones no autorizadas de llaves o controles.
Y sí, ya están disponibles en Tijuana. Desde negocios hasta hogares, más personas eligen estas cerraduras inteligentes que combinan practicidad con seguridad de alto nivel.
La seguridad cuesta menos que el susto
Polo Camacho lo comentó con humor: “Un cliente no quiso pagar cien dólares por un candado, pero su moto costaba ocho mil. ¿Qué vale más, el candado o el susto?”
La frase encierra una verdad práctica. Muchos subestiman la seguridad hasta que ocurre un robo o un intento de intrusión. Invertir en buenos equipos no es lujo, es prevención.
En Tijuana, la oferta va desde cerraduras económicas hasta sistemas de alta gama con monitoreo remoto. La diferencia está en lo que se protege y en cuánto se valora.
“La seguridad paga el valor de lo que se resguarda”, insistió Camacho. Un buen candado o cerradura puede ser la frontera entre la tranquilidad y el desastre.
En una ciudad que avanza rápido y adopta tecnología a diario, protegerse también implica actualizarse. Porque en Tijuana, la seguridad ya no se cierra con llave: se programa.










