martes, febrero 17, 2026

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Más allá de la abstinencia: Las claves del éxito en la recuperación integral de adicciones

La recuperación de una adicción no es un evento fortuito, sino un proceso profundo que requiere método, tiempo y, sobre todo, un cambio en el estilo de vida. En una reciente entrevista en el programa «Palabras en Órbita», el terapeuta Carlos Alberto Insunza, del Centro Integral Padre Jaime Lárez, compartió las claves para entender este complejo camino hacia la libertad. Uno de los errores más comunes de las familias es buscar soluciones rápidas. Insunza aclara que los internamientos (que pueden durar 3, 6 o hasta 12 meses) dependen de la sustancia y el nivel de abuso del paciente. «No hay un tiempo estimado universal; es un trabajo arduo con las emociones y la psicología del individuo», explicó.

El tratamiento en el Centro Integral se divide en fases rigurosas:

  • Desintoxicación y Observación: (Primeros 30-60 días) Vigilancia médica constante para manejar crisis de abstinencia o estados psicóticos con trato digno y profesional.
  • Deshabituación: Fase para romper con los pensamientos obsesivos y compulsivos.
  • Rehabilitación: Trabajo de autoconocimiento y gestión emocional.
  • Reinserción Social: Comienza usualmente al noveno mes, donde el paciente empieza su proyección hacia la comunidad.

El especialista advirtió sobre la «falsa mejoría». Muchos pacientes fingen estar bien para acortar su estancia, un patrón adictivo de manipulación que el equipo clínico debe identificar. La aceptación real de la enfermedad puede tardar hasta tres meses de trabajo intenso. La recuperación es integral. El terapeuta enfatizó que la familia a veces es el origen del comportamiento adictivo por codependencia o ignorancia. «La familia debe dejar de ser manipulada; debe pasar de dar una ‘ayuda’ que solapa a brindar un ‘apoyo’ con límites claros». Ver el tratamiento como una inversión y no como un gasto es vital para garantizar una reintegración saludable.

La rehabilitación no termina al salir de la clínica. En la etapa de reinserción, se diseña un Proyecto de Vida con objetivos y metas por escrito. El seguimiento post-internamiento permite detectar «banderas rojas» (faltar a sesiones, aislamiento, falta de disciplina) que podrían anticipar una recaída.«Es grato ver a las personas recuperar su dignidad, su amor propio y su voluntad de vivir», concluyó Insunza.

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