En un contexto donde la innovación y la formación técnica son claves para el desarrollo del país, el director del CETIS 58, Miguel Ángel Juncal-Ramírez, destacó la importancia de impulsar a las y los jóvenes a través de espacios que fortalezcan sus capacidades científicas, tecnológicas y emprendedoras. El plantel fue sede del 28º Concurso Estatal de Prototipos y Emprendimiento 2026, un evento que, además de reunir talento de toda la región, reafirmó el papel de la educación tecnológica como motor de movilidad social y profesional.
Juncal-Ramírez subrayó que organizar un concurso de esta magnitud implica una responsabilidad significativa para cualquier plantel. “Es la organización, la logística, la alimentación, la hidratación, los espacios, la renta de mesas y sillas, las lonas alusivas al evento… una serie de partes en las que este concurso y todos los demás concursos de la DGETI tienen que ver”, explicó. Sin embargo, aseguró que el esfuerzo valió la pena al ver la participación comprometida de docentes, personal administrativo y estudiantes que fungieron como staff y decanes.
El resultado fue motivo de orgullo: tres primeros lugares y un tercer lugar, todos con pase directo a la etapa nacional. “Es la coronación de un esfuerzo de meses y meses de alumnos y docentes”, señaló el director, quien recordó que el concurso abarca nueve categorías, desde prototipos tecnológicos y software hasta emprendimiento verde y proyectos didácticos.
Además de los ganadores directos, otros equipos podrían avanzar a la fase nacional dependiendo de su puntaje. “Si obtuvieron 80 o más, tienen posibilidades de asistir”, explicó, destacando que el sistema de evaluación permite reconocer el esfuerzo más allá de los primeros lugares.
El director también resaltó que los proyectos que triunfan en la etapa nacional pueden acceder a concursos internacionales en Europa, Asia, América del Sur, América del Norte, África u Oceanía. “Los muchachos viajan al extranjero para defender su proyecto”, dijo, subrayando que estas experiencias pueden marcar el inicio de carreras científicas y tecnológicas de alto nivel.
Juncal-Ramírez enfatizó que México pierde talento cuando no existen apoyos suficientes para que los jóvenes desarrollen sus ideas dentro del país. Por ello, consideró que la DGETI que coordina 474 planteles en todo México, cumple un papel fundamental al promover concursos que impulsan la creatividad y la investigación desde el nivel medio superior.
El CETIS 58, dijo, se siente satisfecho con los resultados, pero también consciente de que el trabajo continúa. Cada ciclo escolar implica despedir a estudiantes de sexto semestre que egresan hacia la educación superior o el mundo laboral, y comenzar nuevamente con jóvenes de tercero y quinto semestre para desarrollar nuevas capacidades y proyectos.
El director también destacó el nivel de los prototipos presentados, muchos de ellos orientados a resolver necesidades reales: apoyos para personas con discapacidad, automatización industrial, herramientas didácticas para educación básica, proyectos de reciclaje y aplicaciones de programación avanzada. “No nada más es hacer un prototipo y se acabó; es un prototipo que trae toda una gama de estudios y cálculos que permiten casi acercarlos a la realidad”, afirmó.
Asimismo, habló sobre la importancia de fortalecer la vinculación con el sector productivo, un reto que han enfrentado debido a las políticas de seguridad de algunas empresas. No obstante, reconoció el apoyo del ingeniero Valenzuela y de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO), que han permitido abrir puertas para prácticas, visitas y programas como la educación dual, donde estudiantes se integran directamente a la industria sin descuidar su formación académica.
Actualmente, alrededor de 12 estudiantes del CETIS 58 se encuentran trabajando en empresas locales bajo este modelo, lo que ha derivado en contrataciones, incentivos y oportunidades para continuar estudios superiores.
Finalmente, Juncal-Ramírez destacó que el concurso estatal recibió 110 proyectos y 220 alumnos, utilizando el gimnasio-auditorio del plantel, “el único en el país construido por alumnos, padres de familia, docentes y personal administrativo”. Para él, ver a los jóvenes emocionados y satisfechos es la mayor recompensa. “Eso no tiene precio”, concluyó.











