La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó la edición 2024 del Atlas de la Salud Mental, el informe más completo que existe sobre la situación de los sistemas de salud mental en el mundo. Este documento, que se publica desde el año 2001, permite evaluar avances, retrocesos y brechas en políticas públicas, financiamiento, recursos humanos, servicios y programas de atención.
El proyecto, coordinado por el Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS, fue dirigido conceptualmente por Dévora Kestel, con la coordinación técnica de Dan Chisholm y Audrey Fontaine. La información proviene de los puntos focales de salud mental en los ministerios de salud de los Estados Miembros, quienes respondieron un cuestionario estandarizado entre julio de 2024 y marzo de 2025.
Un instrumento clave desde el año 2000
El Atlas de la Salud Mental nació en el año 2000 y su primer informe global se publicó en 2001. Desde entonces, se han realizado ediciones en 2005, 2011, 2014, 2017, 2020 y ahora 2024. A lo largo de más de dos décadas, esta iniciativa ha permitido contar con datos comparables sobre:
- Políticas y legislación en salud mental
- Financiamiento público
- Disponibilidad de personal especializado
- Servicios de atención y programas comunitarios
- Acciones de promoción, prevención y protección
- Indicadores clave para medir avances frente a metas internacionales
Gobiernos, organizaciones civiles, instituciones académicas y medios de comunicación utilizan estos datos para monitorear la situación nacional, regional y global, así como para evaluar el cumplimiento del Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013–2030.
Una edición marcada por la pandemia y los nuevos desafíos
La edición 2024 retoma muchas de las preguntas de informes anteriores para analizar tendencias, pero incorpora temas nuevos que reflejan la transformación reciente del campo de la salud mental. Entre ellos destacan:
- Tele-salud mental
- Preparación y respuesta psicosocial en emergencias
- Impacto de la pandemia de COVID-19 en los servicios
- Participación de personas con experiencia vivida en la formulación de políticas
Este es el primer Atlas elaborado después de la pandemia, lo que permite observar hasta qué punto los países reforzaron sus sistemas tras las fallas y desigualdades que quedaron expuestas durante la emergencia sanitaria.
Participación menor, pero datos significativos
Aunque la participación de los países fue más baja que en ediciones anteriores, la OMS señala que la comparación más adecuada es entre los Estados que sí respondieron en cada periodo. Aun con esta limitación, los datos permiten identificar tendencias claras:
- Avances importantes en preparación para apoyo psicosocial en emergencias.
- Progresos modestos en políticas basadas en derechos humanos, integración de la salud mental en la atención primaria y reporte de indicadores esenciales.
- Retrocesos ligeros en legislación basada en derechos y en programas de promoción y prevención.
El Atlas también incorpora información complementaria de otras fuentes, como cobertura de tratamiento para depresión, tasas de suicidio y producción científica en salud mental.
“La salud mental sigue subfinanciada y subpriorizada”: Dévora Kestel
En el prólogo del informe, Dévora Kestel advierte que la salud mental continúa siendo un área subpriorizada, subfinanciada y poco evaluada, lo que se traduce en sufrimiento, discapacidad y brechas profundas en el acceso a servicios.
Kestel destaca que el Atlas 2024 es una herramienta esencial para documentar estos desafíos y orientar la acción global. Subraya que, aunque la conciencia pública sobre la salud mental ha crecido, los compromisos políticos y financieros no han avanzado al mismo ritmo.
También señala que persisten:
- Falta de personal especializado
- Servicios insuficientes, especialmente en países de bajos recursos
- Sistemas de información fragmentados
- Disminución en la respuesta de algunos países a las encuestas, lo que evidencia la necesidad de fortalecer los registros y la transparencia
A pesar de ello, reconoce señales alentadoras: más países adoptan políticas alineadas con derechos humanos, la integración en atención primaria avanza y los enfoques comunitarios ganan terreno.
Un llamado global a la acción
La OMS insiste en que los datos deben convertirse en decisiones, inversión y políticas públicas sostenidas. El Atlas 2024 reafirma que la salud mental es un componente esencial de la salud pública y del desarrollo, y que ningún país puede planear o mejorar sus servicios sin información confiable y actualizada.
Kestel concluye con un llamado a gobiernos, instituciones y sociedad civil para acelerar el progreso: transformar el futuro de la salud mental requiere datos, acción y un compromiso compartido con la dignidad, la equidad y la inclusión.










