La brecha educativa en la ciudad ha sido calificada como una «emergencia silenciosa». Durante el reciente Foro de Neurodivergencia Infancias, Jóvenes y Adultos, realizado el 25 de marzo en la Escuela Cenzontle, se revelaron cifras alarmantes que ponen en jaque el futuro de miles de jóvenes en la región. Según datos presentados por Margarita Bandero, representante del INEGI, el 35.5% de los adolescentes entre 13 y 17 años con discapacidad no asisten a la escuela. Esta exclusión no solo representa un rezago académico, sino una condena a la falta de autonomía en la vida adulta.
Un sistema rebasado y barreras institucionales
La crisis se agrava por la falta de infraestructura especializada. Actualmente, el municipio cuenta con apenas 30 centros de apoyo (CAM y USAER) registrados ante el INEGI, una cifra que resulta ínfima frente a la demanda real de la población. Activistas y .madres presentes en el foro denunciaron que las escuelas regulares continúan rechazando a niños y jóvenes bajo el argumento de «falta de capacitación». No obstante, recordaron que la ley es clara al obligar a las instituciones a realizar ajustes razonables para garantizar la inclusión.
El desafío de la «Maestra Sombra»
El foro contrastó esta realidad con casos de éxito como el de Ana Priscila, quien a sus 25 años logró graduarse con honores. Su camino, sin embargo, fue posible solo gracias a que su familia pudo costear «maestras sombra» y encontró directivos empáticos. Para que estos casos dejen de ser la excepción, las ponentes urgieron a las autoridades a:
- Reglamentar la figura de la maestra sombra para dar certeza jurídica y laboral.
- Capacitar al personal docente en el uso de herramientas prácticas como pictogramas y exámenes adaptados.
Frenar la deserción masiva de la comunidad neurodivergente es, hoy más que nunca, una asignatura pendiente para el sistema educativo de Tijuana.








