Tijuana, una ciudad tejida por historias de migración, enfrenta hoy una de las crisis de movilidad más complejas de su historia reciente. En una profunda charla para el programa “Palabras en Órbita, la Lic. Karen Contreras, especialista en Relaciones Internacionales y gestora de casos, compartió una visión humana y técnica sobre lo que significa defender los derechos humanos en el límite entre México y Estados Unidos. Karen Contreras no es una espectadora de la migración; su carrera es un recorrido sólido por las instituciones más importantes del sector. Desde sus inicios en 2018 en el Ayuntamiento de Tijuana, pasando por el Centro Integrador para el Migrante (Gobierno Federal), hasta colaborar con organismos internacionales como la OIM y el Proyecto Salesiano, su formación ha sido una respuesta directa a las necesidades del territorio.
Actualmente, como integrante del equipo de gestión de casos de Mariposas Fronterizas, Contreras trabaja junto a sus colegas Liz, Brenda y Yeray para acompañar a uno de los sectores más vulnerables: la comunidad LGBTQ+ y las personas repatriadas. Uno de los puntos más críticos revelados por la licenciada es el de los repatriados que, tras vivir décadas en Estados Unidos (muchos desde la infancia), regresan a México en un vacío legal total. «Llegan sin nada y recuperar su identidad es un proceso que puede tardar meses», explicó Contreras. Sin un acta de nacimiento digitalizada o un INE, estos ciudadanos no pueden trabajar ni independizarse, quedando atrapados en albergues temporales bajo un estrés constante.
En casos de la comunidad LGBTQ+, el reto se intensifica cuando las familias en México se niegan a proporcionar datos para los registros oficiales por prejuicios, complicando aún más su reinserción. Ante la incertidumbre por los cambios en las políticas de asilo, Contreras fue enfática en la importancia de la información veraz. Recordó que, pese a los rumores, las políticas actuales son firmes y los procesos legales deben seguirse bajo asesoría experta.
Mariposas Fronterizas destaca porque su labor no termina en «la línea». El equipo da seguimiento a las personas una vez que ingresan a Estados Unidos, asegurando que cuenten con herramientas para cumplir con sus citas en la corte y procesos legales ante un juez de migración. Como gestora, la labor de Karen implica presencia constante en refugios locales como Casita Arcoiris, Jardín de las Mariposas y Casa Luz. Su función es traducir la compleja burocracia legal en esperanza y soluciones reales, visitando los alojamientos temporales para realizar entrevistas y detectar las necesidades básicas de cada persona.
Contacto y Apoyo:
Para quienes necesiten asesoría oficial o deseen conocer más del proyecto, pueden encontrarlos en **Instagram y TikTok como @borderflies (Mariposas Fronterizas). Contreras invita a no caer en la desesperación: «Cada caso es diferente y la paciencia, junto a la información oficial, es la clave en este camino».








