martes, febrero 3, 2026

¿Ya te enteraste?

méxico

Nora Bringas resalta el valor de garantizar el origen territorial del vino de Baja California

Durante su participación en el programa Circunferencias en Espiral, transmitido por Fusión 102.5 FM, la investigadora del Colegio de la Frontera Norte (El Colef), Nora Bringas, explicó que Baja California avanza en el proceso para obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP) para sus vinos. La especialista, reconocida por su trabajo en cultura del vino y turismo, detalló que esta certificación permitirá proteger la autenticidad del producto, fortalecer su competitividad internacional y reconocer formalmente las características únicas del territorio.

Bringas señaló que México aún tiene un rezago en la protección de productos con identidad territorial, pese a su enorme diversidad biológica y cultural. “Nos falta mucha cultura en ese sentido, como que no le hemos dado la importancia que tiene”, afirmó. Recordó que ingredientes emblemáticos como el cacao, la vainilla, el tomate o ciertos chiles mexicanos no cuentan con certificaciones que los protejan frente a usos indebidos en otros países. “Tenemos una gran variedad de productos que son nuestros y que estamos aportando a la cultura del mundo”, añadió.

IGP vs. Denominación de Origen: flexibilidad para la innovación

La investigadora explicó que la IGP es más adecuada para Baja California que una Denominación de Origen (DO), debido a las características de la producción local. “La denominación de origen tiene muchísimas reglas que como país todavía no podemos cumplir… es más rígida”, señaló. Entre esas exigencias se encuentran tipos específicos de uva, descansos obligatorios de la tierra y métodos de producción estrictos.

En contraste, la IGP permite mantener la esencia innovadora que ha distinguido a los vinos bajacalifornianos. “Si algo ha caracterizado a los vinos de Baja California es esa cuestión de innovación… nuestros enólogos se atreven a hacer mezclas que en el viejo mundo no se pueden hacer”, explicó. México no tiene uvas propias, recordó, y el 75% de las variedades utilizadas en el mundo provienen de Francia, Italia o España. Esa libertad ha permitido a los productores locales crear vinos que han ganado premios internacionales. “Nos atrevemos a hacer mezclas de uva francesa con uva italiana, y con denominación de origen eso no se puede hacer”, dijo.

La IGP, aclaró, no es una certificación menor. “No es que sea menos, simplemente tenemos menos rigidez para hacer vinos con uvas de la región”. Sin embargo, sí establece reglas claras: no se podrán usar caldos de otras regiones y la etiqueta deberá corresponder al origen real de la uva. “Si dice Valle de Guadalupe, es Valle de Guadalupe… eso te da certeza de que no te están dando gato por liebre”, afirmó.

Delimitación de valles y primeros talleres

El proceso inició formalmente con un taller programado para el 4 de febrero en el Museo del Vino, donde se comenzará a delimitar qué valles formarán parte de la IGP. “El vino de Baja California es de todo el estado, pero no en todo el estado se puede producir vino”, explicó Bringas. Entre los valles ya identificados mencionó San Vicente, La Grulla, San José de la Zorra, Tanamá, San Lorenzo, Las Palmas y Guadalupe.

El estudio permitirá determinar si existen otros valles con vocación vitivinícola o si algunos más pequeños pueden agruparse. La investigadora insistió en la importancia de proteger el suelo agrícola frente al crecimiento inmobiliario y turístico. “El turismo lo puedes desarrollar en otro lugar; las zonas agrícolas no hay… se requiere un tipo de suelo muy específico”, advirtió.

Colaboración entre Provino y El Colef

Bringas explicó que la colaboración surgió por iniciativa de Provino Baja California, que buscaba un equipo académico capaz de sustentar el estudio técnico. “El Colegio es una institución muy consolidada… tenemos más de 40 años haciendo investigación”, señaló. El análisis incluirá aspectos sociales, sociodemográficos, geográficos y técnicos, mientras que el CETYS Ensenada apoyará en la parte enológica.

El objetivo es identificar las características que hacen único al vino bajacaliforniano, desde el clima mediterráneo —único en México— hasta la mineralidad distintiva del Valle de Guadalupe. “No es lo mismo saber que tenemos calidad que demostrarlo”, afirmó.

Una necesidad para competir en mercados internacionales

La doctora Bringas explicó que la búsqueda de la IGP responde también a la necesidad de fortalecer la presencia de los vinos de Baja California en mercados globales. “México es un país muy joven en la producción de vino y hay desconfianza… pero nuestros vinos están ganando muchísimos reconocimientos”, dijo.

La certificación permitirá demostrar que las uvas provienen realmente del territorio y que poseen características únicas derivadas del clima, el suelo y el manejo agrícola. “Eso es lo que nos va a distinguir a nivel mundial como una región productora de vino de muy buena calidad”, afirmó.

Añadió que México debería avanzar en la protección de otros productos originarios del país. “El mundo no sabe que el cacao es mexicano… sin el cacao mexicano no existirían los chocolates suizos”, recordó.

Un proyecto inclusivo para todo el estado

Finalmente, la investigadora subrayó que la IGP será un sello para todo Baja California, no solo para quienes pertenecen a asociaciones específicas. “Tiene que ser un proyecto inclusivo, donde participen todos los vitivinicultores… la indicación geográfica es para todo el estado”, concluyó.

NOTA: la entrevista fue realizada en el programa de radio Circunferencias en Espiral a través de Fusión 102.5 FM, por Isaías Plascencia Rosales y Mónica Peraza Ramirez.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

mosaico