Con botellas decoradas por artesanos huicholes y un portafolio de cuatro marcas, este proyecto independiente busca conquistar el mercado desde la perseverancia.
Detrás de cada botella de tequila hay una historia que pocos conocen, una que se mide en años de campo, paciencia y un esfuerzo que desafía la inmediatez del mundo moderno. Para Miguel Maji, cofundador de Casa Tequilera Maji, el tequila no es solo una bebida, es el resultado de un ciclo de más de una década que hoy se materializa en un portafolio de cuatro marcas con identidad propia. El empresario veracruzano —radicado en Guadalajara desde hace 18 años— compartió los secretos detrás de su producción, el origen de su emprendimiento y las metas de una casa tequilera que, aunque pequeña, compite con el corazón por delante.
De la planta a la copa un proceso de paciencia infinita
Para quienes disfrutan de un buen tequila en una sola noche, las cifras detrás de su creación resultan impactantes. Maji explica que para sus productos utilizan exclusivamente agave tequilana Weber variedad azul, el cual requiere 8 años de maduración en el campo antes de ser cosechado. «Cada probadita es como un año que te estás aventando de la botella», reflexiona Miguel Maji. «Un tequila extra añejo, en nuestro caso, pasa tres años y medio en barril de roble francés o americano. Si haces cuentas, sumando los 8 años del campo, estamos hablando de 11 años y medio de trabajo para que puedas abrir esa botella».
El proceso en fábrica incluye:
- Cocción de las piñas: De 36 a 72 horas (según el producto).
- Fermentación: Entre 7 y 15 días.
- Destilación: Un proceso de pocas horas que da paso al envasado directo (para los tequilas blancos) o al reposo en barricas.
Un portafolio con identidad y arte mexicano
Hoy en día, Casa Tequilera Maji cuenta con cuatro marcas en su portafolio, destacando la joya de la corona, Tequila Maji, cuyas botellas son piezas de arte únicas, decoradas a mano con chaquira por artesanos del Estado de Nayarit. El portafolio lo complementan Tequila B dass y Tequila Jiménez, este último presentando innovaciones como un tequila blanco rosa y un añejo.
El sueño del emprendimiento
El proyecto nació hace unos seis años gracias a la alianza entre Miguel Maji y su socio, Alejandro Jiménez, quien aporta más de 25 años de experiencia en la industria. Aunque se definen como una empresa pequeña, han logrado consolidarse gracias al apoyo familiar y a una red de proveedores locales en desarrollo. A pesar de competir en un mercado dominado por gigantes globales, la visión de Casa Tequilera Maji es clara. Aunque actualmente se presentaron con éxito en Tijuana, ya tienen la mirada puesta en cruzar fronteras.
«Nuestro mercado meta más inmediato es Estados Unidos, pero no descartamos América Latina (Colombia, Ecuador) o incluso Europa y Asia. No quitamos el dedo del renglón. Somos de los más chicos, pero aquí estamos, no nos rajamos», concluyó Maji.






