La verdadera ayuda social no se trata de dar lo que nos sobra, sino de compartir desde la empatía y el respeto absoluto a la dignidad humana. En una reciente entrevista en el programa Palabras en Órbita, Juan, director de la fundación Cambiando los Corazones de México, desglosó la cruda realidad que viven las personas en situación de calle en Tijuana y cómo la colaboración inteligente está transformando vidas.
El Caso de Don José
Muchas veces el día a día nos hace caminar en automático, impidiéndonos ver las realidades que nos rodean. Esto le pasó al propio Juan con el caso de Don José, un adulto mayor de 70 años que llevaba meses durmiendo y viviendo en las condiciones más precarias a solo tres cuadras de la institución.
Tras ser alertados por un vecino, el equipo de la fundación se acercó para ofrecerle ayuda. Aunque inicialmente Don José se resistió por motivos religiosos, una semana después aceptó la propuesta. Para garantizar la legalidad y la salud del señor, la fundación coordinó el traslado con UMA (Unidades Municipales de Asistencia). Don José fue llevado al asilo Actagama (un espacio exclusivo para hombres en desamparo), donde tras un baño, afeitado y atención médica, su vida dio un giro de 180 grados. «No era el mismo señor que habíamos visto en la calle. Estaba transformado totalmente, increíblemente feliz», relató Juan.
El próximo gran objetivo un asilo propio
El abandono de los adultos mayores es una de las crisis más silenciosas y graves de la región. Actualmente, las casas de retiro y asilos aliados están saturados. Por ello, Juan compartió que el próximo enfoque estratégico de la fundación es conseguir las facilidades y los recursos para abrir un centro de asistencia grande y propio, enfocado exclusivamente en rescatar a abuelitos y abuelitas de las calles.
Su filosofía de trabajo se basa en la colaboración y no en el aislamiento. Cambiando los Corazones trabaja de la mano con organizaciones como Tijuana Sin Hambre y el albergue Juventud 2000, intercambiando recursos de manera inteligente: si una fundación recibe zapatos pero su enfoque es la comida, se los transfiere a otra que los necesite, optimizando cada donativo.
Guía de Buenas Prácticas: ¿Cómo ayudar por cuenta propia?
Para aquellas personas que desean salir a las calles a repartir comida o ropa por su propia iniciativa, Juan compartió recomendaciones vitales basadas en sus años de experiencia:
- Nunca vayas solo: No por miedo a agresiones (ya que la gente suele ser muy agradecida y se protegen entre sí), sino por un tema de logística y control. Lo ideal es ir en grupos de 2 o 3 personas para que mientras unos reparten, otros organicen las filas.
- Identifica las zonas críticas: Los puntos con mayor necesidad en la ciudad incluyen la Zona Norte, las inmediaciones de la Central Camionera y los alrededores de la tienda Home Depot.
- Dar con dignidad: Si vas a preparar comida, asegúrate de que sea algo de buena calidad que tú mismo te comerías. Si donas ropa, que esté limpia y en buen estado.
- Evita el «traje de astronauta»: Juan enfatiza que el uso excesivo de equipo de protección (más allá de unos guantes básicos) levanta una barrera humana y resulta una falta de respeto para ellos, haciéndolos sentir como un foco de infección. Hay que acercarse desde la empatía, convivir y escucharlos.
La transformación real requiere voluntad; Juan sostiene que no se puede obligar a nadie a cambiar o a entrar a un centro de rehabilitación si la decisión no nace de ellos mismos. El papel de la sociedad es estar ahí, listos para tender la mano con las herramientas correctas cuando den ese paso.
¿Cómo sumarse a la causa?
Puedes seguir los testimonios, ver los videos de las entregas y contactar directamente a la organización para donar ropa, alimentos o artículos médicos a través de sus redes oficiales buscando a Cambiando los Corazones de México en Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X





