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Ismael Estrada: la neurodivergencia debe ser parte de la agenda pública y no un tema pasajero

El Consejo por la Seguridad y el Bienestar Social de Tijuana A.C., encabezado por su fundador y presidente Ismael Estrada, se ha consolidado como una organización ciudadana que articula esfuerzos comunitarios para mejorar las condiciones de vida en colonias y fraccionamientos de la ciudad. Aunque la asociación se constituyó legalmente en mayo de 2023, su trabajo territorial comenzó hace casi seis años, impulsado por la falta de servicios básicos, la ausencia institucional y el aumento de problemáticas sociales que afectan directamente a las comunidades.

Estrada explica que la organización nació “desde la necesidad de la gente”, al observar colonias sin agua, drenaje, alumbrado o seguridad, y donde la ciudadanía se sentía sola frente a problemáticas crecientes. Desde entonces, el Consejo ha enfocado su labor en dos ejes: la gestión de servicios públicos esenciales y la prevención del delito mediante la organización vecinal y la colaboración con autoridades. Sin embargo, uno de los avances más significativos ha sido la incorporación de la inclusión, la discapacidad y la neurodivergencia como parte integral del concepto de seguridad comunitaria.

“La seguridad y el bienestar social no pueden entenderse sin inclusión. Durante años se ha hablado de seguridad desde lo policial, pero poco desde lo humano. En el Consejo entendemos que excluir también es una forma de violencia”, afirma Estrada. Bajo esta visión, la asociación ha comenzado a visibilizar la situación de personas neurodivergentes y con discapacidad, quienes históricamente han enfrentado barreras en educación, empleo, salud y convivencia comunitaria.

El líder comunitario subraya que la neurodivergencia debe entenderse como una forma distinta de percibir y procesar el mundo, no como una enfermedad. Sin embargo, reconoce que las familias enfrentan retos profundos: diagnósticos tardíos, falta de información, escaso acceso a especialistas y altos costos en terapias. “Para las familias de bajos recursos, esto representa una carga emocional y económica muy fuerte, sumada muchas veces al abandono institucional”, señaló el también comunicólogo.

Ante este panorama, el Consejo ha puesto en marcha tres líneas de acción: sensibilización comunitaria, para transformar la manera en que se entiende la neurodiversidad; espacios de diálogo y formación, como foros y mesas de trabajo; y vinculación entre sociedad civil, gobierno y especialistas, con el fin de impulsar políticas públicas más inclusivas. Estrada enfatiza que el objetivo es que este tema no sea pasajero, sino una agenda permanente dentro del bienestar social de Tijuana.

La asociación también ha fortalecido alianzas con organizaciones dedicadas a la discapacidad y a la atención de infancias, incluyendo causas sensibles como el cáncer infantil. “Creemos firmemente que sumar esfuerzos permite generar un impacto más profundo y sostenible en nuestras comunidades”, afirma. Estas colaboraciones buscan ofrecer acompañamiento integral a familias que requieren orientación, canalización y apoyo institucional.

Además de su labor en inclusión, el Consejo ha logrado consolidar una red comunitaria organizada que ha permitido gestionar servicios públicos en diversas colonias y avanzar en acciones de prevención del delito. Estrada, quien también preside comités de seguridad y bienestar en Loma Blanca Segunda Sección, sostiene que el trabajo territorial y la escucha activa son la base de cualquier transformación social. Su trayectoria en comunicación, gestión comunitaria y participación democrática ha reforzado su compromiso con una Tijuana más humana, segura e incluyente.

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