La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó este lunes un posicionamiento amplio sobre la situación en Venezuela, luego de los hechos ocurridos el 3 de enero de 2026, cuando el gobierno de Estados Unidos llevó a cabo una operación que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Desde Palacio Nacional, la mandataria reiteró que la postura mexicana frente a cualquier forma de intervención extranjera es “firme, clara e histórica”.
“La posición de México frente a cualquier forma de intervención es firme, clara e histórica”, afirmó al iniciar su mensaje. Añadió que, ante los acontecimientos recientes, “México reafirma un principio que no es nuevo y que no admite ambigüedades”.
Sheinbaum fue enfática al señalar que el país rechaza categóricamente la intervención en los asuntos internos de otros Estados. “La intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, ni estabilidad duradera”, sostuvo, recordando que la historia latinoamericana ofrece ejemplos contundentes.
Soberanía, derecho internacional y autodeterminación
La presidenta subrayó que la postura mexicana está respaldada tanto por la Constitución como por el derecho internacional. “La Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional establecen de manera inequívoca el respeto a la soberanía de los Estados, a su integridad territorial y al derecho de los pueblos a la libre determinación”, dijo.
Aseguró que estos principios no son negociables: “La soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables… deben respetarse siempre sin excepciones”.
Sheinbaum también advirtió que las acciones unilaterales y las invasiones “no pueden ser la base de las relaciones internacionales del Siglo XXI”, pues no conducen ni a la paz ni al desarrollo.
Una visión continental basada en cooperación
La mandataria llamó a replantear la relación hemisférica bajo una lógica de cooperación y no de imposición. Recordó que incluso figuras históricas como George Washington llamaron a la paz y la justicia entre naciones, y citó a Benito Juárez: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Sheinbaum planteó una nueva visión continental sustentada en cinco ejes: el respeto pleno a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos; una inversión productiva orientada al desarrollo, especialmente en infraestructura, energía, educación, ciencia y tecnología; una integración económica regional basada en cadenas productivas compartidas, comercio justo y beneficios equitativos; el bienestar social como eje central del desarrollo, con políticas que reduzcan desigualdades; y un diálogo permanente entre iguales, sustentado en la cooperación y el respeto mutuo para fortalecer la estabilidad hemisférica.
“América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El Continente Americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”, afirmó.
Cooperación con Estados Unidos sin subordinación
Al abordar la relación bilateral con Estados Unidos, Sheinbaum recordó que ambos países mantienen un entendimiento en materia de seguridad basado en cuatro principios: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
“México coopera con Estados Unidos… para evitar que el fentanilo y otras drogas lleguen a su población”, señaló, insistiendo en que el objetivo central es reducir la violencia y construir una paz duradera en territorio mexicano.
Destacó avances como la reducción del 37% en el homicidio doloso y la incautación de cientos de toneladas de drogas ilegales, aunque subrayó que la violencia en México también está vinculada a la entrada ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos y al consumo de drogas en ese país.
Sheinbaum mencionó que, en conversaciones con el presidente Donald Trump, ambos han coincidido en la importancia de atender las causas del consumo: “Los valores, el apoyo familiar, la educación y la comunicación masiva son herramientas indispensables para evitar el consumo de drogas”.
“En México manda el pueblo”
La presidenta cerró su posicionamiento reafirmando la independencia del país: “En México manda el pueblo y somos un país libre, independiente y soberano”.
Y sintetizó su postura con una frase que marcó el tono de todo el mensaje: “Cooperación, sí; subordinación e intervención, no.”










