Horas después del ataque militar contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una extensa conferencia de prensa en la que defendió la operación, justificó la intervención y delineó un plan de administración directa del país sudamericano. Acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan “Razin” Caine, Trump presentó una estrategia que combina control político, reconstrucción de infraestructura, explotación petrolera y reconfiguración de alianzas regionales.
Trump aseguró que la operación fue un éxito total y que Estados Unidos actuó con determinación. Señaló que la situación en Venezuela requería una acción inmediata y que su administración tomó la decisión “en defensa de la estabilidad hemisférica”. Afirmó que Washington no se retirará del país en el corto plazo. “Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, declaró, dejando claro que Estados Unidos asumirá un rol directo en la administración del territorio venezolano mientras se define un nuevo escenario político.
El mandatario explicó que la infraestructura venezolana está en estado crítico, especialmente la petrolera. “Tenemos que reconstruir toda su infraestructura. Está podrida. Es muy peligrosa. Es territorio que puede explotar”, dijo. Añadió que buena parte de las instalaciones “son cosas que pusimos nosotros hace 25 años” y que ahora deben ser reemplazadas por completo.
El petróleo como eje de la intervención
Trump dedicó buena parte de la conferencia a detallar el papel del petróleo en la etapa de transición. Describió la industria venezolana como colapsada y peligrosa, incapaz de producir volúmenes significativos debido al abandono y la falta de mantenimiento. “El petróleo es muy peligroso. Puede matar a mucha gente. Ha matado a mucha gente haciendo solo eso”, afirmó.
Anunció que las principales compañías petroleras estadounidenses ingresarán a Venezuela para reconstruir y operar la industria energética. “Vamos a tener a las mejores compañías petroleras del mundo entrando e invirtiendo miles y miles de millones de dólares”, aseguró. Explicó que estas empresas no solo repararán la infraestructura, sino que también extraerán petróleo en grandes cantidades, lo que permitirá financiar la reconstrucción del país y compensar a Estados Unidos.
Trump insistió en que la operación no representará un costo para los contribuyentes estadounidenses. “No nos va a costar nada porque el dinero que sale del suelo es muy sustancial. Vamos a recuperar todo lo que gastemos”, afirmó. Señaló que la riqueza petrolera será utilizada para atender a la población venezolana dentro del país, apoyar a quienes fueron expulsados y ahora viven en Estados Unidos, y reembolsar a su gobierno por los daños que, según él, Venezuela causó a Estados Unidos.
En este punto, el presidente dejó una de las frases más contundentes de la conferencia: “En cuanto a otros países que quieren petróleo, estamos en el negocio del petróleo. Vamos a vendérselo a ellos”. Con ello dejó claro que Estados Unidos controlará la producción y comercialización internacional del crudo venezolano durante la transición.
Presencia militar y seguridad energética
Trump confirmó que hubo tropas estadounidenses en el terreno durante la operación. “No tenemos miedo de boots on the ground si tenemos que hacerlo. Tuvimos boots on the ground anoche a un nivel muy alto”, dijo. Aseguró que la ofensiva pudo haber terminado mal: “Podríamos haber perdido mucha gente, mucha dignidad, mucho equipo”.
Sobre la presencia militar futura, explicó que estará vinculada a la protección de la industria energética. “Vamos a tener presencia en Venezuela en lo que respecta al petróleo. Enviaremos nuestra experiencia. Puede que necesitemos algo, no mucho”, afirmó.
Mensaje a los venezolanos: “Van a tener un país real”
Trump dirigió un mensaje directo a la población venezolana. “Van a tener paz, justicia. Van a tener algunas de las riquezas que debieron tener por mucho tiempo y que les fueron robadas. Van a tener un país. Un país real. Un país potencialmente grande”, afirmó.
También aseguró que los venezolanos que emigraron a Estados Unidos están protegidos: “Más vale que no toquen a ninguno de ellos. Sabemos quiénes son y estamos encima”.
Hegseth, Rubio y la vicepresidenta venezolana
El presidente confirmó que el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de Estado Marco Rubio formarán parte del equipo que administrará Venezuela. “Estamos trabajando con la gente de Venezuela para asegurarnos de que tengamos Venezuela. Porque si nos vamos, ¿quién se hace cargo? No hay nadie”, dijo.
Sobre la vicepresidenta designada por Maduro, ahora juramentada como presidenta interina, Trump reveló: “Ella tuvo una larga conversación con Marco y dijo: ‘Haremos lo que necesiten’. Fue muy amable, pero no tiene opción”.
En cuanto a la oposición venezolana, Trump fue tajante: “Es una mujer muy amable, pero no tiene el respeto dentro del país”, descartando que pueda asumir el liderazgo en esta etapa.
Cuba: “Una nación fallida” y pieza clave en la seguridad venezolana
Trump también habló sobre Cuba, calificándola como un país en crisis profunda. “Cuba es una nación fallida. La gente ha sufrido por muchos años”, dijo. Aseguró que su gobierno buscará “ayudar al pueblo cubano y a quienes fueron expulsados del país”.
Marco Rubio amplió la crítica: “Cuba es un desastre. Está dirigida por hombres incompetentes y seniles. Su aparato de inteligencia colonizó Venezuela desde dentro”. Afirmó que muchos de los agentes que protegían a Maduro eran cubanos y que Venezuela debe “declarar independencia de Cuba”.
Geopolítica y advertencias regionales
Trump también lanzó advertencias a otros gobiernos de la región. Sobre Colombia, afirmó que su presidente “tiene fábricas donde hace cocaína” y que mantiene su postura crítica hacia él.
En cuanto a Rusia, dijo: “No estoy contento con Putin. Está matando demasiada gente”, aunque aclaró que no habló con él sobre Maduro.











