¿Puede un río ser una persona ante la ley? ¿Tiene una montaña el derecho jurídico a no ser destruida? Lo que hace una década parecía una pregunta de ciencia ficción, hoy es el epicentro de un debate que está transformando los tribunales más importantes del mundo. El reciente encuentro convocado por el Centro de Estudios Constitucionales de la SCJN dejó claro que el Derecho está ante su mayor metamorfosis: el paso del antropocentrismo a la justicia ecocéntrica.
Para profundizar en este cambio de paradigma, la mesa contó con una visión transdisciplinaria excepcional. El Dr. César Rodríguez Garavito (NYU) abrió el debate sosteniendo que los derechos de la naturaleza ya forman parte del «canon jurídico global», subrayando que los derechos humanos pierden sentido si no se insertan en lo que él denomina los «derechos más que humanos». Por su parte, la Dra. Karina Boege (Instituto de Ecología, UNAM) resaltó la importancia del valor relacional, cuestionando cómo el sistema legal puede medir «el dolor de la pérdida de un territorio» que es memoria e identidad para una comunidad. A estas voces se sumó el Dr. Rodrigo Llanes Salazar (UNAM), quien enfatizó la necesidad de superar la idea de la naturaleza como propiedad, y el Dr. Ángel Gabriel Cabrera Silva, quien como investigador del CEC aterrizó estas ideas en los retos que hoy enfrenta la judicatura mexicana para proteger la vida de forma integral.
La Ilusión del «Hombre» frente a la Realidad del «Humus»
La arrogancia de nuestras leyes ha dictado que el ser humano es el único dueño de la razón y, por tanto, el único con derechos. Sin embargo, la etimología nos devuelve a la realidad: la palabra «humano» proviene de humus (tierra). Somos, literalmente, tierra que camina. Como bien se discutió en el panel, los derechos humanos son una cáscara vacía si no se protegen los derechos del ecosistema que los sostiene. En un planeta muerto, no hay juicios ni libertad.
Ciencia e Inteligencia: Desmantelando Prejuicios
Uno de los argumentos más fuertes contra la personalidad jurídica de la naturaleza es que «los animales no tienen responsabilidades». La ciencia presentada en este foro desmiente esa visión:
- La Ética de las Ballenas: Se documentó cómo comunidades de ballenas colaboran durante horas para sostener a un recién nacido. Si estos seres demuestran cuidado mutuo y responsabilidad social, ¿con qué derecho les negamos protección legal?
- El Internet de los Bosques: Las redes de micelios permiten que los árboles cooperen entre sí. La naturaleza no es solo competencia salvaje; es una vasta red de ayuda mutua.
Un Precedente Imparable
Desde la Reserva de Los Cedros en Ecuador hasta la Selva Viviente de los pueblos indígenas, el canon jurídico global está mutando. México se encuentra en una encrucijada histórica: seguir viendo a la naturaleza como un objeto o abrazar una jurisprudencia que reconozca que el jaguar, el hongo y el río son nuestros parientes legales.La pregunta queda en el aire: Si la ley reconoce personalidad jurídica a entes abstractos como las empresas, ¿por qué se la sigue negando a los ecosistemas que permiten nuestra existencia? Ignorar los derechos de la tierra no es solo un vacío legal, es el mayor error de nuestra civilización.










