Austria, Portugal, Trinidad y Tobago, Zimbabwe, y por primera vez, Kirguistán. Los cinco países fueron elegidos por la Asamblea General, compuesta por 193 miembros, para servir como miembros no permanentes del Consejo de Seguridad durante mandatos de dos años a partir del 1 de enero de 2027.
Austria y Portugal ganaron los dos asientos asignados al grupo de Estados de Europa Occidental, mientras que Trinidad y Tobago y Zimbabue fueron elegidos del Grupo de América Latina y el Caribe y del Grupo Africano, respectivamente.
Kirguistán obtuvo el asiento de Asia-Pacífico tras derrotar a Filipinas en cuatro rondas de votación.
Recuento de votos
Portugal y Austria se impusieron en la primera ronda, recibiendo 134 y 131 votos respectivamente, claramente por encima de la mayoría de dos tercios requerida. Alemania recibió 104 votos y fue eliminada.
En el Grupo de América Latina y el Caribe, Trinidad y Tobago obtuvo 181 votos, mientras que Guyana recibió un voto pese a no ser candidata. Zimbabwe, el único candidato del Grupo Africano, recibió 182 votos.
Kirguistán hace historia
La competencia más reñida se dio en el Grupo de Asia-Pacífico. Kirguistán lideró la primera votación con 105 votos frente a los 85 de Filipinas, antes de aumentar progresivamente su apoyo a lo largo de tres rondas de votación directa, imponiéndose finalmente por 142 a 49 en la cuarta ronda.
La elección marca un hito histórico para Kirguistán, que servirá en el Consejo de Seguridad por primera vez desde que se unió a las Naciones Unidas en 1992.
Los delegados de la misión kirguisa aplaudieron y celebraron junto a otros diplomáticos durante varios minutos tras conocerse el resultado en el ornamentado Salón de la Asamblea General.
Los otros cuatro miembros recién elegidos ya han tenido experiencia previa en el Consejo: Austria y Portugal han servido tres veces cada uno, Zimbabwe dos veces y Trinidad y Tobago una vez.
15 asientos
El Consejo está compuesto por 15 miembros: cinco permanentes, China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos, con poder de veto y 10 miembros no permanentes elegidos por mandatos escalonados de dos años.
Los escaños se distribuyen entre grupos regionales para asegurar la representación geográfica.
Los cinco países elegidos el miércoles reemplazarán a Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá y Somalia cuando sus mandatos concluyan a finales de 2026.
Baréin, Colombia, la República Democrática del Congo, Letonia y Liberia permanecerán en el Consejo hasta finales de 2027, garantizando continuidad en su trabajo.
Paz bajo presión
Los miembros entrantes ocuparán sus asientos en un momento en que el Consejo enfrenta algunos de sus desafíos más difíciles en años.
Su trabajo ha sido cada vez más moldeado por rivalidades geopolíticas entre las principales potencias, especialmente los cinco miembros permanentes.
Profundas divisiones sobre conflictos como Ucrania y Gaza han llevado al estancamiento, dificultando la acción, mientras que el uso del veto en ocasiones ha impedido acuerdos sobre resoluciones para crisis importantes.
Llamados crecientes a la reforma
El Consejo también enfrenta crecientes llamados a la reforma, con líderes de la ONU y del mundo que sostienen que su composición ya no refleja las realidades geopolíticas actuales.
El Secretario General António Guterres ha advertido repetidamente que las instituciones internacionales siguen “atrapadas en el mundo de 1945, no en el mundo de hoy”, incluido el propio Consejo de Seguridad.
Los países africanos han sido de los más firmes defensores del cambio, argumentando que un continente de 54 Estados miembros sigue estando subrepresentado en las estructuras permanentes de toma de decisiones del Consejo. También han aumentado los llamados a una mayor representación de los países en desarrollo en general.
La cuestión del veto
El poder de veto, que permite a cualquier miembro permanente bloquear la acción del Consejo independientemente del apoyo general, también ha sido objeto de creciente escrutinio.
Desde 2022, un mandato de la Asamblea General exige que esta se reúna cada vez que se ejerce un veto en el Consejo de Seguridad, lo que permite a toda la membresía de la ONU examinar y debatir su uso.
Aunque los miembros no permanentes no tienen derecho de veto, pueden desempeñar un papel influyente en la configuración de negociaciones, la construcción de coaliciones y la promoción de temas de interés para sus regiones y la comunidad internacional.
Qué hace el Consejo de Seguridad
Establecido en virtud de la Carta de la ONU, el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
A diferencia de las resoluciones de la Asamblea General, que en general no son vinculantes, las decisiones del Consejo adoptadas bajo la Carta pueden tener fuerza legal para todos los Estados miembros.
El Consejo tiene autoridad para imponer sanciones, autorizar misiones de mantenimiento de la paz, establecer tribunales internacionales y, en circunstancias excepcionales, autorizar el uso de la fuerza.
A puerta cerrada
Gran parte del trabajo del Consejo se realiza alrededor de su emblemática mesa en forma de herradura en la Cámara del Consejo de Seguridad en la sede de la ONU en Nueva York.
Aunque las reuniones públicas suelen atraer atención mundial, muchas de las discusiones más decisivas del Consejo tienen lugar a puerta cerrada, en consultas y negociaciones entre sus miembros.








