El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, afirmó que su país se opone al uso de la fuerza, a la amenaza de emplearla y a cualquier intento de imponer la voluntad de un país sobre otro, al pronunciarse sobre la situación reciente en Venezuela. La postura fue difundida por Xinhua News Agency, la agencia oficial de noticias del Estado chino.
Durante la Séptima Ronda del Diálogo Estratégico de Ministros de Relaciones Exteriores China–Pakistán, realizada en Beijing, Wang sostuvo un encuentro con el viceprimer ministro y canciller paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, en el que abordó el contexto internacional actual.
El canciller chino advirtió que el escenario global es hoy “más volátil e interrelacionado”, y señaló que el hostigamiento unilateral se ha intensificado. Añadió que el cambio repentino de la situación en Venezuela ha captado una atención significativa en la comunidad internacional.
Wang fue especialmente claro al rechazar la idea de que algún país pueda “desempeñar el papel de policía del mundo” o proclamarse “juez internacional”, insistiendo en que la soberanía y la seguridad de todas las naciones deben estar plenamente protegidas por el derecho internacional.
También reiteró que China está dispuesta a trabajar con la comunidad internacional —incluido Pakistán— para defender la Carta de las Naciones Unidas, preservar los principios fundamentales de la moralidad internacional, respetar la igualdad soberana de los Estados y salvaguardar la paz y el desarrollo globales. Wang subrayó además el compromiso de Beijing con la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad.












