En el Día Internacional de la Visibilidad Trans, el diputado federal Gilberto Herrera Solórzano afirmó que Tijuana avanza hacia convertirse en un espacio seguro para las personas trans, aunque reconoció que aún persisten desigualdades profundas que deben ser atendidas desde las instituciones y la legislación.
Durante el foro “Conoce lo que desconoces de la comunidad Trans”, organizado por la activista Susy Barrales y La Casita de UT, Herrera destacó el trabajo de quienes han impulsado la defensa de los derechos de esta comunidad. Recordó que conoce a Barrales desde hace una década y que su labor ha sido constante, especialmente en un contexto donde la discriminación sigue afectando de manera desproporcionada a las personas trans en situación de vulnerabilidad.
El legislador señaló que Tijuana se ha convertido en un referente nacional por la apertura de sus instituciones y el acompañamiento de autoridades municipales, estatales y organismos como la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. “Una persona trans puede decir: en Tijuana voy a estar segura, no me van a molestar ni agredir por mi forma de ser o de expresarme”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que la desigualdad económica sigue marcando diferencias significativas. “No es lo mismo ser una persona trans con recursos que una persona trans sin dinero”, dijo, al subrayar que la falta de seguridad social y las barreras administrativas dificultan el acceso a vivienda digna y a programas públicos.
Herrera explicó que, desde la Cámara de Diputados, trabaja en modificaciones a las reglas de operación de programas de vivienda para que las personas trans puedan acceder a créditos y apoyos sin obstáculos derivados de su identidad o de su situación laboral. Propuso incluso que La Casita de UT incorpore asesoría para trámites de vivienda como parte de sus servicios comunitarios.
El diputado recordó un caso ocurrido durante su gestión en el área de bienestar social en Tijuana, cuando un grupo de mujeres trans enfrentaba la negativa sistemática para obtener pasaporte mexicano debido a la falta de concordancia entre su identidad de género y sus documentos oficiales. “Tuvimos que mover cielo, mar y tierra para que se respetara su derecho”, relató, señalando que situaciones como esa evidencian barreras que muchas veces pasan desapercibidas.
En su mensaje final, Herrera llamó a reflexionar sobre el tipo de ciudad que Tijuana aspira a ser: una frontera que recibe a personas de todo el país y que debe garantizar seguridad, igualdad y acceso pleno a derechos para todas las personas, sin que nadie quede fuera. Reiteró su compromiso con la comunidad trans y aseguró que continuará acompañando las luchas que buscan eliminar prácticas discriminatorias y ampliar las oportunidades de desarrollo.












