El acceso a productos de gestión menstrual como toallas sanitarias y tampones representa un gasto constante y significativo en la economía de millones de mujeres y personas menstruantes. A este impacto financiero se suma el ambiental: al ser desechables, estos productos tradicionales se convierten en un foco contaminante debido a que no son biodegradables.
Ante este panorama, la copa menstrual —un dispositivo de silicón que se introduce en la vagina— se consolida como una alternativa innovadora y sustentable. Para profundizar en sus beneficios, mitos y uso correcto, conversamos con la doctora Ruth, médica general, quien nos guió paso a paso sobre el potencial de este dispositivo.
Sustentabilidad y ahorro a largo plazo
Uno de los mayores atractivos de la copa menstrual es su durabilidad, lo que contrasta radicalmente con el uso efímero de las toallas y tampones desechables.
«Es una manera bastante sustentable para sustituir las toallas sanitarias desechables», explica la Dra. Ruth. «Tiene una vida útil de hasta 5 años, y limpiándolas y esterilizándolas de acuerdo a como explica el instructivo, puede durar de 5 a 10 años».
Respecto a su composición y seguridad para el cuerpo, la especialista aclaró que están fabricadas de silicón libre de PVC, lo que garantiza que es un material seguro y libre de componentes cancerígenos para estar dentro del organismo.
Mitos, anatomía y el temor al dolor
Para muchas mujeres que nunca han utilizado este dispositivo, el miedo al dolor o a la dificultad para colocarlo y retirarlo suele ser la principal barrera. Sin embargo, la Dra. Ruth desmitificó estas creencias.
- ¿Duele colocarla? «Se cree que duele al ponérsela o que es mucho problema al quitársela, pero la verdad es que no. Aprendiendo las técnicas como dice el instructivo, se puede poner y quitar muy fácilmente. No se siente un raspado (como el que se llega a percibir en una prueba de Papanicolaou), nada más se coloca y se siente cómo hace un vacío; con eso queda».
- ¿Cómo empezar? Para quienes sienten desconfianza inicial, la médica sugiere que «podrían iniciar usando tampones, que es una manera un poquito parecida de colocarla».
- Higiene estricta: Un punto clave que enfatiza la especialista es la higiene. Antes de usarla por primera vez, se debe esterilizar. Asimismo, es fundamental «lavarlas con jabón neutro y estarse lavando las manos constantemente para evitar infecciones. Siguiendo esto, es un método bastante seguro». (Nota: La especialista recuerda que no se debe dormir con ella).
¿Cómo elegir la talla correcta?
La elección de la copa no es universal; depende directamente de la anatomía y las necesidades de cada persona. Según la Dra. Ruth, los factores clave para elegir la talla son el flujo menstrual y el haber tenido hijos o no.
- Flujo abundante: «Si son de flujo muy abundante, se recomendaría, por ejemplo, una talla L, para evitar que el flujo vaya a sobrepasar la capacidad de la copa».
- Sensación de llenado: La doctora aclara que existe la idea errónea de que se sentirá el momento exacto en que la copa se llena. «Es una sensación equivocada, no vamos a sentir que se llena; eso va a depender totalmente de nuestro flujo y de nuestra constancia al revisarla».
La copa menstrual no solo se presenta como un respiro para el bolsillo y el planeta, sino también como una opción segura que, con la información y técnica correctas, transforma por completo la experiencia de la menstruación









