La activista y defensora de derechos humanos Julia Gómez, directora general y fundadora de Vihctoria A.C. —organización dedicada a la atención integral 24/7 de la comunidad LGBTTTIQ+ y de personas migrantes— emitió un posicionamiento público en el que expresó su profunda preocupación por los recientes acontecimientos registrados en Tijuana, relacionados con la defensa de una mujer trans en situación de vulnerabilidad. Gómez, quien también dirige el Centro de Recursos para Trabajadores Migrantes (CRTM), advirtió que este caso no debe convertirse en un punto de fractura dentro de la comunidad, sino en un llamado urgente a la cohesión.
De acuerdo con la defensora, la violencia interna debilita la lucha colectiva y abre la puerta para que grupos religiosos y sectarios utilicen estas tensiones para validar discursos de odio o justificar prácticas que constituyen violaciones graves a los derechos humanos. Entre ellas, señaló la operación clandestina de centros de “rehabilitación” que funcionan como ECOSIG —Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género—, los cuales han sido ampliamente documentados como formas de tortura psicológica y privación de la libertad. “La identidad de género no es una enfermedad, y la crisis de sustancias es un tema de salud pública que debe atenderse con dignidad y perspectiva de derechos”, enfatizó.
Gómez subrayó que ninguna situación de vulnerabilidad justifica la deshumanización. Por ello, llamó a rechazar cualquier intento de dividir a la comunidad LGBTTTIQ+ mediante discursos que buscan separar a las identidades trans de las personas LGB. “La interseccionalidad es nuestra mayor fuerza”, afirmó. Asimismo, exigió a las autoridades de Baja California una supervisión estricta de los centros de rehabilitación en Tijuana para evitar que continúen operando bajo el amparo de agrupaciones religiosas.
La defensora también hizo un llamado a la madurez política y a la empatía dentro del activismo local, recordando que el verdadero adversario no está dentro de la comunidad, sino en las estructuras que perpetúan el prejuicio, la discriminación y la violencia. “Frente al odio de las sectas, nuestra respuesta debe ser la dignidad, la memoria y la unidad inquebrantable. Ninguna persona de nuestra comunidad se queda atrás”, sostuvo.
Finalmente, Gómez rechazó la difusión de imágenes o narrativas que buscan replicar discursos de odio o estigmatización hacia las identidades trans, reiterando que la defensa de los derechos humanos exige responsabilidad, sensibilidad y un compromiso firme con la vida y la integridad de todas las personas.












