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Edwin Tapia destaca la importancia de validar emociones para favorecer el cambio

La necesidad de desarrollar tratamientos más efectivos para personas con desregulación emocional, conductas de riesgo e ideación suicida fue uno de los temas centrales de la conferencia “Terapia Dialéctica Conductual: TLP, desregulación emocional y fracaso terapéutico”, impartida por el psicólogo y psicoterapeuta Edwin Tapia Moreno como parte de las actividades de la Feria Salud Mental 2026, organizada por Centro Neuropsic México.

Durante la charla, el especialista explicó que la Terapia Dialéctica Conductual (DBT, por sus siglas en inglés) surgió como una respuesta a las dificultades que enfrentaban muchos pacientes para beneficiarse de los modelos terapéuticos tradicionales, particularmente aquellos diagnosticados con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), ideación suicida y problemas severos de regulación emocional.

“La terapia dialéctica conductual surge de la necesidad de trabajar con personas que presentan ideación suicida y que muchas veces no encontraban herramientas suficientes dentro de los tratamientos convencionales”, señaló.

Tapia explicó que el concepto de “dialéctica” se refiere a la posibilidad de sostener dos verdades aparentemente opuestas al mismo tiempo. Para ilustrarlo, mostró cómo una misma imagen puede percibirse de diferentes maneras, destacando que en terapia no siempre existe una única interpretación de la realidad.

“La dialéctica es el razonamiento filosófico de la búsqueda de la verdad. Cuando hablamos de terapia dialéctica conductual entendemos que dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo”, indicó.

Uno de los aspectos abordados fue la forma en que las personas suelen entender la atención psicológica. El especialista consideró que, en ocasiones, enviar a alguien a terapia puede interpretarse como un mensaje implícito de que esa persona debe cambiar.

“No hay nada más invalidante que decirle a alguien que cambie. Es una manera muy sutil de decirle que no estamos de acuerdo con cómo es o cómo se comporta”, comentó.

Sin embargo, precisó que la DBT busca equilibrar dos elementos que frecuentemente parecen opuestos: la aceptación y el cambio.

“Aceptar no significa quedarse igual para siempre, ni cambiar significa rechazarse completamente. La terapia busca integrar ambas partes”, explicó.

Durante la conferencia se abordó ampliamente el Trastorno Límite de la Personalidad, condición caracterizada por dificultades en la regulación emocional, impulsividad, relaciones interpersonales inestables y conductas de riesgo.

Tapia destacó que existe una visión estigmatizada sobre este diagnóstico que suele reducirse únicamente a los intentos suicidas o la autolesión.

“Cuando hablamos de TLP estamos hablando principalmente de desregulación emocional. Muchas personas lo asocian únicamente con hacerse daño, pero es mucho más complejo que eso”, afirmó.

Asimismo, señaló que las personas con este trastorno suelen enfrentar ambientes invalidantes desde edades tempranas, donde sus emociones son minimizadas o rechazadas.

“Nos enseñan desde pequeños que no debemos sentir miedo, tristeza o enojo. Pero las emociones existen y cumplen una función. El problema no es sentirlas, sino no saber qué hacer con ellas”, sostuvo.

Otro de los puntos relevantes fue la importancia de validar la experiencia emocional de las personas sin necesariamente justificar todas sus conductas.

“Validar no es darle la razón a alguien. Validar significa comprender que lo que siente tiene sentido dentro de su historia, aunque después trabajemos para cambiar determinadas conductas”, explicó.

El especialista también habló sobre el impacto emocional que pueden experimentar los profesionales de la salud mental al trabajar con pacientes que presentan alto riesgo suicida o conductas autodestructivas.

“Trabajar con población suicida genera una carga emocional importante para los terapeutas. Por eso la terapia dialéctica conductual también contempla espacios de supervisión y apoyo para quienes brindan la atención”, comentó.

Dentro de la DBT, explicó, existen cuatro componentes principales: la terapia individual, los grupos de entrenamiento en habilidades, el acompañamiento telefónico en situaciones de crisis y la supervisión profesional entre terapeutas.

Entre las habilidades que se trabajan destacan el mindfulness o atención plena, la tolerancia al malestar, la regulación emocional y la efectividad interpersonal.

“La regulación emocional no consiste en eliminar emociones. Consiste en aprender a gestionarlas sin que destruyan nuestras relaciones, nuestra salud o nuestros proyectos de vida”, explicó.

Hacia el cierre de la conferencia, Tapia insistió en que muchas personas viven situaciones emocionales que para ellas pueden resultar extremadamente dolorosas, por lo que juzgarlas sin comprender el contexto sólo incrementa el sufrimiento.

“La vida de algunas personas puede resultarles verdaderamente insoportable tal como la están viviendo. Por eso necesitamos herramientas que les permitan construir una vida que consideren valiosa y digna de ser vivida”, afirmó.

Finalmente, señaló que la salud mental requiere intervenciones integrales y accesibles, además de una mayor comprensión social hacia quienes enfrentan trastornos emocionales complejos.

“Las personas hacen lo mejor que pueden con las herramientas que tienen. La tarea de la terapia es ayudarlas a desarrollar nuevas herramientas para construir una vida mejor”, concluyó.

La conferencia formó parte de la jornada de cierre de la Feria Salud Mental 2026, iniciativa impulsada por Centro Neuropsic México para promover el bienestar psicológico, la prevención y la educación en temas relacionados con la salud mental.

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