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El cáncer de mama no es sinónimo de muerte, es una lucha de vida

En una emisión profundamente humana del programa radiofónico Palabras en Órbita, conducido por Mónica Peraza Ramírez, la audiencia de Ciudad Tijuana escuchó el testimonio directo, la perspectiva clínica y la vivencia personal de la psicoterapeuta Mónica Vaquera, invitada especial desde Mexicali.

A lo largo de la conversación, Vaquera —quien fue diagnosticada en mayo de 2024 y enfrentó una mastectomía radical y ocho sesiones de quimioterapia— compartió cómo la detección a tiempo y el control del pánico emocional son las primeras herramientas para salvar la vida.

Del susto a la acción: «El timing lo es todo»

Mónica Vaquera relató que su diagnóstico ocurrió sin síntomas previos ni dolor visible: de un día a otro, durante el baño cotidiano, detectó al tacto una masa de gran tamaño. «Me quise morir de la impresión, pero inmediatamente cancelé mis consultas y me fui a hacer la mamografía», recordó.

A pesar de que inicialmente se temía una etapa 4, los estudios detallados (ultrasonido y biopsia) confirmaron que se trataba de una etapa 2, lo que cambió radicalmente el pronóstico. Tras el dictamen médico de su hermano cirujano y su hija médica general, tomó sin vacilar la decisión de someterse a una mastectomía radical con la extirpación de 22 ganglios axilares.

«Lo primero que debe hacer una paciente al recibir el diagnóstico es calmarse, respirar profundo y no actuar desde el pánico. Miedo va a haber, pero el cáncer de mama ya no es equivalente a muerte; es equivalente a lucha, a guerreras y a supervivencia», enfatizó VAQUERA.

Mitos, autoexploración y señales de alerta

En el diálogo, se derribaron mitos comunes del examen médico, como la falsa creencia de que la mamografía deprime o «revienta» un tumor. Vaquera instó a la audiencia a realizarse mamografías anuales a partir de los 40 años (o desde los 20 si existen antecedentes genéticos directos) y a poner atención a señales como:

  • Cambios en la textura de la piel (aspecto de piel de naranja alrededor del pezón).
  • Inversión o undimiento del pezón.
  • Presencia de nódulos o «bolitas» palpables al tacto.
  • Secreciones o fluidos inusuales a través del pezón.

El papel clave de la familia y los cuidadores primarios

Uno de los puntos más emotivos de la entrevista fue el papel del núcleo familiar. Vaquera destacó el acompañamiento de su hijo Alejandro, quien a los 15 años asumió con devoción la tarea de ser su cuidador primario y realizarle las curaciones postoperatorias tras las quimioterapias (las cuales describió como etapas de gran desgaste físico, náuseas y malestar general).

Ante esto, la profesional destaca la urgencia de brindar psicoterapia para el cuidador, ya que el impacto emocional abarca a todo el hogar. Para apoyar a la comunidad, Mónica Vaquera pone a disposición acompañamiento psicológico gratuito y anunció charlas informativas virtuales.

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