Frente a una enfermedad que aún no tiene cura, la prevención se ha convertido en la herramienta médica más potente contra el deterioro cognitivo. Durante una conferencia impartida en la región, el Dr. Jesús Rodríguez Arenas, especialista en geriatría por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, destacó que hasta el 45% de los casos de demencia a nivel mundial podrían evitarse o retrasarse modificando hábitos e interviniendo en factores de riesgo específicos a lo largo de la vida.
Basado en el informe de The Lancet Commission on Dementia, el Dr. Rodríguez Arenas explicó que, aunque la OMS proyecta que la cifra de personas con demencia pasará de 57 millones a 153 millones para el año 2050, la ciencia demuestra que casi la mitad de estos diagnósticos no son inevitables y responden a factores no genéticos.
Proteger la reserva cognitiva desde la juventud
El enfoque médico actual enfatiza la importancia de construir y cuidar la «reserva cognitiva», es decir, el capital de protección que el cerebro acumula para enfrentar el envejecimiento. De acuerdo con el especialista, las acciones preventivas no deben esperar a la tercera edad, sino dividirse por etapas:
- En la infancia y juventud: Garantizar una educación de calidad y estimular la mente con actividades complejas como la música o las artes.
- En la adultez (18 a 59 años): Atender a tiempo la pérdida auditiva, controlar el colesterol LDL y la presión arterial (mantenerla por debajo de 130 mmHg), tratar la depresión, evitar el tabaquismo, reducir el consumo de alcohol a menos de 12 cervezas por semana y combatir el sedentarismo con al menos 150 minutos de ejercicio semanal.
- En la vejez (60 años en adelante): Fomentar la integración social para evitar el aislamiento, atender oportunamente los problemas de visión y reducir la exposición a contaminantes ambientales.
«Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro», enfatizó el Dr. Jesús Rodríguez Arenas, haciendo un llamado tanto a las familias para mantener a los adultos mayores integrados en la vida cotidiana, como al personal médico para evaluar estos riesgos desde la atención primaria.










