Por primera vez en su historia, la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI midió el impacto del desplazamiento forzado interno en el país. Las cifras para Baja California revelan una crisis humana silenciosa: 22,000 hogares (70,700 personas) se vieron obligados a abandonar su residencia habitual, representando el 1.7% de la población del estado.
El motivo detrás del éxodo es contundente: el 83.6% de estos hogares (18,400 familias / 59,900 personas) huyó a causa de la violencia criminal e inseguridad en sus municipios y estados de origen, mientras que solo una minoría lo hizo por desastres naturales.
Saturación en albergues y el cerco fronterizo
Estos datos oficiales respaldan las alertas que organizaciones comunitarias como Espacio Migrante y Mariposas Fronteristas han emitido durante años: Tijuana sigue siendo el principal refugio para miles de familias desplazadas de Michoacán, Guerrero, Guanajuato y Chiapas.
Sin embargo, el sueño de encontrar protección choca contra la realidad fronteriza. Las políticas migratorias restrictivas del gobierno estadounidense y la saturación de los cruces han dejado a miles de familias varadas en albergues locales. En este limbo, los desplazados enfrentan barreras para validar su identidad, falta de estancias infantiles para poder trabajar y discriminación en el acceso a servicios básicos.
Programas del Bienestar el alivio que cuesta horas bajo el sol
En paralelo, los datos del INEGI reflejan un cambio en la economía familiar: los hogares en Baja California que dependen de ingresos distintos al trabajo —como las pensiones públicas— pasaron del 30.3% al 39.6%, mientras que las remesas mostraron una ligera contracción.
Aunque los apoyos del Bienestar son un respiro vital para personas, adultos mayores y madres solteras, cobrarlos se ha convertido en una prueba de resistencia urbana. En cada dispersión de fondos, las afueras de las sucursales del Banco del Bienestar en Tijuana registran filas kilométricas con adultos mayores esperando durante horas debido al colapso de cajeros automáticos y la falta de liquidez en ventanillas.










