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Haidt: «No se trata de quitar teléfonos, sino de recuperar la infancia» en México

La conferencia matutina de este lunes encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dedicó un bloque amplio a un tema que, según afirmó, México debe discutir con evidencia científica y responsabilidad pública: el impacto del uso temprano de pantallas y redes sociales en la infancia y la adolescencia, especialmente en su socialización, salud mental y desempeño académico. Para ello, el Gobierno de México estableció un enlace con el psicólogo social Jonathan Haidt, profesor de la Universidad de Nueva York y una de las voces más influyentes en el debate global sobre tecnología y desarrollo infantil.

Haidt, autor de La generación ansiosa, recordó que en los últimos 15 años la infancia pasó de ser un espacio centrado en el juego libre y la interacción presencial a una “infancia basada en el teléfono”. Según su investigación, este cambio ha traído consecuencias profundas: aumento de la depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, adicciones digitales, acoso sexual en línea y una disminución sostenida en la capacidad de atención y aprendizaje. Su obra, con más de dos millones de copias vendidas, es hoy referencia internacional en discusiones sobre regulación de celulares en escuelas y políticas de acceso a redes sociales en países como Inglaterra, Australia y Francia.

Durante su intervención, Haidt compartió una experiencia personal que, dijo, marcó su comprensión del problema. Relató que cuando su hijo tenía dos años, descubrió que darle un teléfono lo mantenía absorto y tranquilo, lo que parecía útil en situaciones cotidianas como salir a comer. Sin embargo, con el tiempo comprendió que esa práctica era peligrosa: “Cuando nuestro hijo recibe una pantalla y la está tocando, está recibiendo instantáneamente dopamina, lo cual es muy dañino para su cerebro”. Añadió que en Estados Unidos 40 por ciento de los niños menores de dos años ya tienen acceso regular a una pantalla, algo que calificó como “muy dañino” y que exige cambios urgentes.

Haidt explicó que las pantallas funcionan como “un chupón digital”, un recurso que calma de manera artificial y que puede generar dependencia emocional y neurológica. Por ello, recomendó evitar por completo el uso de dispositivos en menores de dos años y retrasar el acceso hasta después de los seis. Esta postura coincide con el movimiento internacional que él impulsa, conocido como La generación ansiosa, que promueve tres principios: menos pantallas, escuelas sin celulares y más juego libre en la infancia.

El especialista también señaló que las empresas tecnológicas han utilizado algoritmos e inteligencia artificial para maximizar la atención de niñas, niños y adolescentes, generando patrones de uso compulsivo. “Las compañías que controlan la atención de nuestros hijos utilizaron algoritmos para enganchar al máximo a cada niño con el fin de vender su atención. Luego, mintieron al respecto”, afirmó. Indicó que esta realidad ha sido documentada por denunciantes, investigaciones judiciales y cientos de estudios científicos recopilados por su equipo en Afterbabel.com.

En el ámbito escolar, Haidt subrayó que la distracción provocada por teléfonos, tabletas y computadoras es una de las razones por las que los resultados académicos han caído en distintos países desde 2012. En paralelo, el sentimiento de soledad dentro de las escuelas ha aumentado. Por ello, sostuvo que las escuelas libres de teléfonos son una medida “sencilla, económica y eficaz” para mejorar el ambiente educativo. En Estados Unidos, dijo, 25 estados ya han implementado esta política con resultados positivos: “Los maestros nos dicen: ‘recuperé a mis alumnos’ y ‘el comedor está lleno de vida’”.

Haidt también llamó a elevar a 16 años la edad mínima para abrir cuentas en redes sociales, una medida que ya se discute en varias democracias. Argumentó que estas plataformas exponen a menores a riesgos propios de la vida adulta: contacto con desconocidos, pornografía y compra de drogas en línea. “Las redes sociales son totalmente inapropiadas para los niños”, enfatizó. Recomendó a México seguir el ejemplo de Australia y adoptar mecanismos de verificación de edad que respeten la privacidad, así como enfocarse en regular el diseño de las plataformas y no solo el contenido.

La presidenta Sheinbaum agradeció la participación del académico y destacó que México iniciará un proceso de consulta con maestras, maestros, familias, especialistas y comunidades escolares para construir una política nacional sobre el uso de dispositivos en la infancia. Haidt celebró este anuncio y cerró con una reflexión: “Este viaje no se trata de quitarles los teléfonos, se trata de recuperar la infancia en el mundo real para todos nuestros hijos”.

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