El uso excesivo de dispositivos electrónicos, redes sociales y videojuegos está generando afectaciones físicas, emocionales, cognitivas y sociales en niñas, niños y adolescentes, advirtió la psicóloga Mariana Marentes Bernal durante la conferencia “Los niños frente a la tecnología”, realizada en el marco de la tercera edición de la feria ¡Salud Mental! Nadie cuida su mente solo, organizada por Centro Neuropsic México.
El evento fue impulsado por el director general de la institución, el neuropsicólogo Víctor Hugo Aviña Lomelí, y coordinado por la psicóloga Rubí Soto Roque, directora operativa de Centro Neuropsic México, quien destacó la importancia de acercar a la comunidad información especializada en temas de bienestar emocional y salud mental.
Durante la presentación de la conferencia, Soto Roque señaló que la feria busca acercar a la población herramientas útiles y conocimientos respaldados por profesionales de diversas disciplinas.
“Estas actividades se realizan con mucho cariño para la comunidad tijuanense y para llevar información de la mano de grandes profesionales preparados en cada una de sus áreas”, expresó.
Ante padres de familia, estudiantes y especialistas de la salud, Mariana Marentes explicó que el tema ha cobrado relevancia debido al aumento de casos relacionados con el uso excesivo de la tecnología que observa diariamente en consulta.
“Este tema me interesa mucho que se dé a conocer porque es algo con lo que me topo constantemente en la consulta. Es importante que los padres, tutores y adultos responsables sepan de qué forma impacta la tecnología en los niños y adolescentes”, señaló.
La especialista enfatizó que la intención no es demonizar la tecnología, sino promover un uso adecuado y responsable.
“No vamos a satanizar la tecnología ni los dispositivos. Creo que es importante entender cómo los usamos, para qué los usamos y cuánto tiempo los usamos”, afirmó.
Marentes reconoció que los dispositivos digitales ofrecen beneficios importantes, como el acceso a información, la comunicación con familiares y amigos, el aprendizaje colaborativo y la participación comunitaria. Sin embargo, alertó sobre los efectos negativos que surgen cuando su uso se vuelve excesivo.
Entre las principales preocupaciones mencionó el incremento del sedentarismo, el sobrepeso infantil, los problemas musculoesqueléticos y los trastornos del sueño.
“He visto niños que ya presentan dolores de cuello y problemas físicos asociados al tiempo que pasan frente a las pantallas. El juego en movimiento sigue siendo fundamental para el desarrollo”, indicó.
La psicóloga explicó que el abuso de dispositivos digitales puede afectar el desarrollo de la atención, la capacidad de aprendizaje y las habilidades cognitivas.
“Existe la creencia de que porque un niño aprende rápido el abecedario en una tableta se está desarrollando mejor intelectualmente, pero eso no significa que tenga un desarrollo cognitivo o emocional adecuado”, sostuvo.
También expresó preocupación por la creciente dificultad que presentan muchos estudiantes para mantener la atención durante las clases o comprender textos de lectura.
“Los maestros nos reportan cada vez más problemas para que los alumnos comprendan un texto, construyan una historia o mantengan periodos prolongados de atención”, explicó.
En materia emocional, Marentes señaló que el uso constante de dispositivos puede contribuir al desarrollo de ansiedad, depresión, dependencia tecnológica e incluso conductas adictivas.
“La hiperestimulación que producen algunos videojuegos y plataformas digitales puede generar mecanismos de recompensa en el cerebro que terminan funcionando como una adicción”, afirmó.
Asimismo, cuestionó la práctica de utilizar teléfonos celulares o tabletas como mecanismo para tranquilizar a los menores.
“Muchos especialistas ya le llaman al celular un ‘chupón digital’: toma el dispositivo, cálmate y déjame hacer lo que necesito hacer. Pero eso no ayuda a enseñar regulación emocional”, comentó.
Respecto a las habilidades sociales, la especialista advirtió que el tiempo excesivo frente a las pantallas está afectando la capacidad de los menores para interactuar cara a cara.
“Veo adolescentes que pueden comunicarse perfectamente por un chat, pero les cuesta muchísimo iniciar o sostener una conversación en persona”, explicó.
La conferencia también abordó los riesgos asociados a los videojuegos y redes sociales. Marentes invitó a madres y padres de familia a investigar las clasificaciones de edad y los contenidos de las plataformas utilizadas por sus hijos.
“No basta con comprar lo que un niño pide. Los adultos tenemos la responsabilidad de investigar de qué trata un videojuego, para qué edades está diseñado y qué contenido incluye”, indicó.
La psicóloga alertó sobre la exposición temprana a contenidos violentos, sexuales o inapropiados en plataformas digitales, así como sobre los riesgos asociados a la interacción con desconocidos a través de internet.
“Los niños no tienen todavía las herramientas emocionales ni el criterio suficiente para manejar muchos de los contenidos que encuentran en redes sociales o videojuegos en línea”, señaló.
Entre sus recomendaciones, destacó la necesidad de establecer límites claros, reducir progresivamente el tiempo de pantalla, fomentar actividades recreativas fuera del mundo digital, evitar el uso de dispositivos antes de dormir y, sobre todo, que los adultos se conviertan en modelos positivos para los menores.
“Los niños aprenden por observación. Si queremos que disminuyan el uso de pantallas, nosotros también debemos revisar nuestros hábitos tecnológicos”, afirmó.
Al concluir la actividad, el director general de Centro Neuropsic México, Víctor Hugo Aviña Lomelí, y la directora operativa, Rubí Soto Roque, entregaron un reconocimiento a Mariana Marentes Bernal por su participación en la tercera edición de la feria ¡Salud Mental! Nadie cuida su mente solo.
La conferencia formó parte de las actividades orientadas a promover la salud mental y la prevención en la comunidad, abordando uno de los temas que actualmente genera mayor preocupación entre especialistas, familias y educadores: la creciente influencia de la tecnología en el desarrollo integral de las nuevas generaciones.









