Desde San Pedro Totolapan, Oaxaca, los productores Omar Velázquez y su socio Aarón, cuarta generación de maestros mezcaleros, presentaron en la Expo su proyecto Mezcal Diablo Negro, una marca que apuesta por mantener la tradición ancestral y ofrecer una experiencia auténtica con 11 variedades diferentes de mezcales, la mayoría elaborados con magueyes silvestres.
Producción artesanal y respeto a la tradición
Velázquez explicó que el proceso de producción se mantiene fiel a las prácticas de antaño: las piñas de agave se bajan del cerro con mulas, se cocinan con leña y se destilan en barricas de cobre. “Tratamos de mantener lo que es la tradición de antaño, y eso se refleja en un buen producto que la gente puede degustar con orgullo”, señaló.
El portafolio de Diablo Negro incluye magueyes como espadín, chuparrosa, mexicano, tepestate y biliat, entre otros. Cada variedad aporta un perfil distinto, lo que convierte a la marca en una propuesta diversa y representativa de la riqueza mezcalera de Oaxaca.
Cuarta generación de mezcaleros
Aunque la marca tiene apenas un par de años en el mercado, Aarón, socio y maestro mezcalero, representa la cuarta generación de productores en su familia, lo que garantiza continuidad y conocimiento transmitido de generación en generación. Además de los mezcales tradicionales, la marca experimenta con nuevas propuestas, como un lote especial infusionado con cannabis, que busca ampliar la experiencia sensorial y atraer a consumidores interesados en sabores distintos. Diablo Negro se distingue por ser un mezcal que refleja la identidad de Oaxaca, con magueyes endémicos y silvestres que crecen de manera natural en los cerros de San Pedro Totolapan. “Nuestro mezcal es muy artesanal, y queremos que la gente se lleve un producto que conserve la esencia de nuestra tierra”, destacó Velázquez.
La presentación de Mezcal Diablo Negro se realizó en la Expo Agave Tijuana, donde los asistentes pudieron conocer la historia detrás de la marca y degustar sus diferentes variedades. La participación reafirma el papel de Tijuana como un espacio clave para difundir la diversidad del mezcal mexicano





