El Valle de Guadalupe se vistió de gala el pasado sábado. La tradicional Fiesta Viñedos en Flor, organizada por Provino Baja California, reunió a locales y viajeros en un paisaje teñido de un verde vibrante que anuncia el inicio de un nuevo ciclo vitivinícola. Entre copas que se elevaron al cielo, el gran ambiente festivo y el calor de la temporada, los asistentes celebraron no solo la promesa de la próxima cosecha, sino las grandes historias que le dieron origen a esta región.
Una de las paradas obligadas durante la jornada del sábado fue, sin duda, Monte Xanic. En medio del festejo, conversamos con Luis Fernández, representante de la bodega, quien nos contagió de la pasión y el orgullo que definen a esta casa pionera.
El sueño de cinco amigos que transformó el vino mexicano
Para entender el valor de Monte Xanic en eventos como la Fiesta Viñedos en Flor, hay que viajar un poco en el tiempo. Aunque el Valle ya producía vino antes de su llegada, el panorama cambió drásticamente en 1987. «Monte Xanic es una bodega que empieza por el sueño de cinco amigos mexicanos. Fue la primera bodega mexicana fundada por mexicanos», nos compartió Fernández con orgullo durante el evento.
Lo que comenzó como una aventura de amigos que buscaban elevar el estándar y apostar por un mercado premium, tenía una filosofía inicial tan relajada como infalible: «La idea era: vamos a tratar de hacer un buen vino. Si no se vende, nos lo tomamos». Un ganar-ganar absoluto que terminó por revolucionar la industria del vino nacional.
Vinos con identidad: Frescura que abraza a todo México
Hoy en día, la bodega presentó en el marco de esta fiesta un portafolio de aproximadamente 13 o 14 etiquetas diferentes, entre mezclas y varietales. Si bien el vino tinto tiene una presencia imponente, Monte Xanic está poniendo un foco muy especial en sus propuestas blancas, las cuales resultaron ideales para refrescar la tarde del sábado. El secreto de su éxito actual radica en la versatilidad. México es un mosaico de sabores, y sus vinos están diseñados para abrazar esa diversidad:
- Acidez y frescura: El sello distintivo de la casa que conquista el paladar.
- Vocación gastronómica: Vinos fáciles de tomar, ideales para armonizar.
- Maridaje sin fronteras: Diseñados para acoplarse tanto a los mariscos y cortes del norte, como a la complejidad de las cocinas del centro y sur del país.
Una experiencia que se queda en la memoria
Haber vivido la Fiesta Viñedos en Flor este fin de semana fue la excusa perfecta para adentrarse en el corazón de la cultura vitivinícola mexicana. Casas como Monte Xanic demostraron que, detrás de cada botella premium que se descorchó el sábado, sigue latiendo la misma pasión de aquellos cinco amigos que decidieron arriesgarse por un sueño. Si estás buscando tu próxima aventura turística para los meses de vendimia que se avecinan, déjate seducir por el Valle de Guadalupe y brinda por el futuro del vino mexicano. ¡Salud!








