Con un total de 1,999,816 residentes en viviendas particulares habitadas, Tijuana se reafirma en los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI como el municipio más poblado de todo México, concentrando el 50.26% de la población de Baja California. La ciudad supera en volumen demográfico a demarcaciones como León e Iztapalapa y encabeza la entidad por encima de Mexicali (1.08 millones) y Ensenada (480 mil).
A la par de este hito poblacional, Tijuana alberga la mayor concentración del parque habitacional del estado con 643,640 viviendas particulares habitadas de las 1.3 millones contabilizadas en la entidad. Sin embargo, detrás de la acelerada urbanización y de la reducción en el promedio de ocupantes por hogar a 3 personas, la metrópoli enfrenta una severa crisis de habitabilidad y servicios públicos.
Torres de lujo en dólares vs. la periferia sin agua
Mientras que el paisaje urbano de zonas como Cacho, Zona Río, Agua Caliente y Playas de Tijuana se ha transformado con la proliferación de torres verticales de departamentos de lujo cotizados en dólares y orientados al mercado transfronterizo, las familias trabajadoras enfrentan una gentrificación implacable. Las rentas en moneda nacional son escasas e impagables, y la vivienda de interés social es prácticamente inexistente.
Esta dinámica desplaza masivamente a la población hacia la periferia este y los límites del municipio, donde la infraestructura no ha crecido al mismo ritmo. Los datos de equipamiento del INEGI 2025 señalan un aumento en la instalación de tinacos, cisternas y aires acondicionados en los hogares, reflejo no solo del confort, sino de la necesidad de sobrevivir a los recurrentes tandeos y cortes de agua de la CESPT, así como a las olas de calor veraniegas.
El colapso del transporte cotidiano
La dispersión urbana hacia las afueras ha exacerbado la crisis de movilidad. De acuerdo con el INEGI, el automóvil o camioneta particular se consolidó como el principal medio de transporte para acudir al trabajo o la escuela en trayectos cortos. Sin embargo, ante la ausencia de un sistema de transporte público masivo eficiente e integrado, el uso intensivo del auto mantiene en colapso permanente arterias clave como la Vía Rápida, el Bulevar Agua Caliente y los accesos a la zona de Santa Fe durante las horas pico.








