El juego, la literatura y el teatro de papel se entrelazan para abrir espacios de paz e imaginación en la niñez.
Hay una magia particular cuando el espectador deja de ser un observador pasivo y se convierte en la brújula de la ficción.Bajo esa premisa, la compañía tijuanense ABordo Teatro desplegó el encanto de su propuesta “Cuentos a la Carta”,sumándose a las actividades de la vigésima quinta edición del Festival de Octubre: Territorios de Paz.
La función se transformó en un menú abierto a la fantasía, donde fueron las propias niñas y niños quienes eligieron las historias que deseaban ver nacer sobre la escena. A través de delicadas técnicas que abarcan desde el teatro de papel (Kamishibai) hasta el juego de sombras y la manipulación de títeres, los relatos cobraron vida entre texturas, luz y movimiento.
La imaginación como territorio de paz
Más allá del entretenimiento, la propuesta de ABordo Teatro reafirma el valor del arte escénico en las primeras infancias.Acercar a los más pequeños a la narrativa visual y oral no solo despierta la creatividad y la curiosidad lectora, sino que cultiva la empatía y el pensamiento simbólico desde temprana edad.
En un entorno que busca reconstruir el tejido social a través de la cultura, iniciativas como esta demuestran que las historias, el color y la expresión artística siguen siendo una de las herramientas más nobles para construir espacios de paz,encuentro y asombro compartido.











