La organización Por un Valle de Verdad manifestó su rechazo a la intención del gobierno municipal de Ensenada de permitir nuevamente conciertos masivos dentro del Polígono del Valle de Guadalupe, una de las zonas vitivinícolas más importantes del país. Advirtió que esta medida contraviene la normatividad vigente en materia de ordenamiento territorial, protección ambiental y sustentabilidad hídrica, además de representar riesgos acumulativos para el ecosistema y la vocación agrícola de la región.
La postura surge tras el anuncio de la alcaldesa Claudia Agatón Muñiz sobre la posible reactivación de espectáculos masivos en la zona vinícola, lo que generó preocupación entre habitantes, productores y organizaciones civiles. De acuerdo con reportes periodísticos, la agrupación ha reiterado que autorizar este tipo de eventos de manera desregulada viola directamente el Reglamento de Zonificación y Usos de Suelo para los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte, el Programa de Ordenamiento Ecológico Local Participativo de Ensenada (POELPE) y la Actualización del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte.
La organización recordó que el ordenamiento territorial es una ley de observancia obligatoria y que la autoridad municipal debe respetar su propia Matriz de Compatibilidad, así como los criterios de conservación ambiental, sustentabilidad hídrica y protección del paisaje establecidos en los instrumentos de planeación. También subrayó que el Artículo 21 del Reglamento de Zonificación y la Línea de Acción 15.1 obligan a que cualquier actividad de alto impacto resuelva previamente sus efectos urbanos, ambientales y de riesgo antes de recibir autorización, condición incompatible con la habilitación de conciertos masivos dentro del polígono protegido.
Entre los impactos señalados se encuentran la contaminación auditiva y lumínica, la presión sobre el recurso hídrico, la saturación vial, el incremento de residuos, riesgos de protección civil y afectaciones directas al paisaje rural y ambiental del Valle. Estas preocupaciones han sido documentadas por medios locales, que desde hace años reportan el deterioro ambiental acumulativo que enfrenta la región.
La agrupación recordó además que la Arena Valle de Guadalupe fue desarrollada fuera del polígono precisamente para evitar impactos directos en la zona vitivinícola. Su operación, afirmaron, ha sido aceptada por la comunidad y no ha generado afectaciones dentro del área protegida, lo que demuestra que existen alternativas viables para espectáculos sin comprometer el entorno.
La normatividad vigente también exige respetar los límites máximos permisibles de ruido y las disposiciones del Reglamento para la Prevención de la Contaminación Lumínica, cuyo objetivo es proteger los ecosistemas y las noches estrelladas que caracterizan al Valle. El POELPE establece además la aplicación del principio precautorio frente a actividades que puedan comprometer ecosistemas sensibles, biodiversidad y recursos hídricos. A ello se suma que el Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico señala que debe privilegiarse la actividad agrícola y la conservación territorial por encima de actividades ajenas a la vocación natural y rural del Valle.
Actualmente, el Valle de Guadalupe enfrenta déficit hídrico, presión sobre sus zonas agrícolas y un deterioro ambiental acumulativo. Bajo estas condiciones, la organización sostiene que impulsar espectáculos masivos recurrentes contradice los objetivos de conservación y sustentabilidad establecidos en el ordenamiento territorial vigente. Diversas organizaciones y especialistas han advertido que la región se encuentra en un punto crítico.
Por un Valle de Verdad afirmó que no aceptará decisiones que afecten el futuro del Valle de Guadalupe sin escuchar a quienes habitan y defienden la región todos los días. Reiteró que solo un Valle ordenado, regido por normas claras y respetuoso de sus límites ambientales y agrícolas puede garantizar un futuro sostenible y duradero para la zona vitivinícola más emblemática de Baja California.













