El número de fallecidos se duplica y alcanza los 920. Asimismo, el presidente del Parlamento de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó que el número de heridos supera los 3000.
En su encuentro con la prensa, el portavoz del Secretario General de la ONU, Stephane Dujarric, señaló que la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) está apoyando los esfuerzos de coordinación sobre el terreno, facilitando el intercambio de información y colaborando con los socios para garantizar el despliegue eficaz de los equipos internacionales de búsqueda y rescate.
«Se están desplegando en Venezuela un total de 30 de estos equipos, con más de 1600 efectivos y más de 100 perros, procedentes de una amplia variedad de países», dijo Dujarric.
También se han movilizado los equipos de evaluación y respuesta ante desastres de la ONU.
«Nuestros colegas del Programa Mundial de Alimentos (PMA) nos indican que las primeras 72 horas son, obviamente, cruciales para las labores de búsqueda y rescate, pero también son fundamentales para distribuir alimentos y otros suministros de ayuda que la población necesitará en los próximos días».
El PMA afirma que dispone de recursos suficientes para alimentar a más de 10.000 familias durante dos meses en Venezuela. Los equipos también están buscando la forma más rápida de movilizar más ayuda alimentaria y están estableciendo prioridades de respuesta en todas las zonas afectadas.
El PMA añadió que también hay más de 1400 toneladas métricas de artículos de ayuda de sus socios listos para ser distribuidos desde el Depósito de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas (UNHRD), gestionado por el PMA, que se encuentra en Panamá.
Un residente de Caracas, Iván Pérez, explica cómo ha vivido los días posteriores a los mortíferos terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela.
Pérez ha perdido a dos familiares, quienes fallecieron bajo los escombros. «Hay mucho llanto, mucha tristeza por ver partir a seres queridos que tenían una vida por delante«, dice.
Lamenta, con tristeza, que la tragedia ha vuelto a alcanzar a aquellos que sufrieron el deslave del estado Vargas en 1999. Sin embargo, está convencido de que saldrán adelante: «Los venezolanos somos muy aguerridos, muy de echar pa’ lante y de no dejarnos vencer».
María Victoria Aguilar, vacina de Chacao, en Caracas, dice que su urbanización está hoy «en silencio, solo se escucha gente removiendo escombros».
Su familia no ha podido volver a dormir a su apartamento a la espera de saber si es seguro. «Mis hijos de 5 y 8 años entendieron, pero quisieran volver a casa», dice.
Aún así, se sabe afortunada. «Hay gente que ha perdido a toda su famiilia. Nosotros solo tenemos daños materiales. Afecta ver tu casa destruida, pero se puede ir reparando poco a poco».












