Destacadas figuras del activismo internacional, la investigación corporativa y la defensa de derechos migratorios expusieron en Tijuana cómo las tecnologías de vigilancia, la destrucción de bienes comunes y los muros de segregación se replican desde Asia Occidental hasta el norte de México.
Teniendo como sede el Museo de Historia de Tijuana en el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC), se llevó a cabo la Conferencia Internacional «De Palestina a Tijuana: Lógicas de Ocupación, Militarización Fronteriza y Control Territorial», un espacio de diálogo convocado por el Comité Pro-Palestina de Tijuana para analizar los vínculos entre la crisis en Asia Occidental y los sistemas de control poblacional en la frontera norte mexicana.
El encuentro contó con un panel de alto nivel integrado por:
- Jamal Juma: Destacado defensor de derechos humanos nacido en Jerusalén y figura fundamental del activismo de base desde la Primera Intifada (1987). Co-coordinador de la campaña Stop The Wall desde 2002, cofundador de los Comités Palestinos de Ayuda Agrícola y de la Red de ONG Ambientales Palestinas, y analista político recurrente en medios como Al Jazeera y Middle East Eye.
- Maren Mantovani: Especialista en relaciones internacionales e investigación sobre corporaciones de tecnología militar (como Elbit Systems). Actualmente funge como coordinadora de relaciones internacionales de Stop The Wall, coordinadora de alcance global para la Coalición de la Defensa de la Tierra e integrante del secretariado del Comité Nacional Palestino de BDS.
- Germán Romano: Especialista en articulación de movimientos sociales e interseccionalidad. Enlace y co-coordinador para América Latina y el Caribe del Comité Nacional Palestino de BDS, enfocado en la cooperación institucional y redes de solidaridad académica y cultural.
- Jocelín Mariscal: Historiadora tijuanense y especialista en migración internacional. Oficial del Programa de Justicia Migratoria en American Friends Service Committee (AFSC) en la frontera norte, impulsando la investigación, educación sobre derechos y respuestas frente al desplazamiento forzado y la deportación.
Fronteras de aislamiento y despojo
La apertura estuvo a cargo de Jocelín Mariscal, quien desde su trabajo de incidencia y acompañamiento a personas migrantes y deportadas en la frontera Tijuana-San Diego, abordó los paralelismos entre la realidad local y el desplazamiento en Palestina.
Mariscal explicó cómo la infraestructura del muro en Playas de Tijuana ha transitado de ser un punto de encuentro familiar a un aislamiento severo mediante mallas de alta seguridad que incorporan tecnología israelí de vigilancia, imposibilitando el contacto físico entre familias. Asimismo, fundamentó el uso del concepto Apartheid para definir sistemas institucionalizados de segregación que discriminan a poblaciones enteras para garantizar beneficios económicos y de control.
Destrucción sistémica, extractivismo y el «negocio de los muros»
El analista y activista Jamal Juma expuso la severidad de la crisis en Gaza y Cisjordania, advirtiendo que las tácticas de contención aplicadas en Palestina se exportan mediante más de 70 muros alrededor del mundo para reprimir a poblaciones vulnerables y personas migrantes.
Juma denunció que en Gaza existe un ataque deliberado para erradicar las condiciones de vida, destruyendo la red de agua, electricidad, hospitales, escuelas y universidades, además del asesinato selectivo de más de 300 periodistas, médicos y académicos. Asimismo, alertó sobre la situación en Cisjordania, definíendola como un «genocidio lento»:
- Ataque a la soberanía alimentaria: La destrucción y tala de más de 1 millón de árboles de olivo —algunos con más de 4,000 años de antigüedad— para asfixiar la economía campesina palestina.
- Limpieza étnica en comunidades beduinas: El desplazamiento forzado de más de 125 comunidades rurales y ganaderas en el Valle del Jordán para despojarlas de sus tierras agrícolas y recursos hídricos.
- Encierro por portones: La instalación de portones militares en los accesos a cada pueblo de Cisjordania, permitiendo al ejército aplicar castigos colectivos e incomunicar a la población a voluntad.
El activista vinculó este modelo con el despojo extractivista en el Sur Global: «Nos muestran a una África pobre que necesita ayuda, cuando su riqueza ha sido explotada para sostener a Europa. De la misma forma, el desplazamiento de comunidades indígenas en América Latina, como en Colombia, busca tomar el control de sus recursos de gas, carbón y minerales. El objetivo es mantener a las sociedades débiles y sumidas en crisis para que no puedan defender su territorio.»
El impacto económico y la desinversión corporativa
Por su parte, la investigadora Maren Mantovani presentó un análisis sobre los efectos concretos del boicot contra las multinacionales que colaboran con la ocupación y el desarrollo de tecnologías de vigilancia:
- Impacto reputacional y comercial: Pérdidas económicas directas y daño a la imagen pública de corporaciones con lazos en la industria de seguridad y control.
- Mecanismos de desinversión: Presión efectiva para que fondos de inversión, universidades e instituciones retiren capitales de empresas vinculadas a violaciones de derechos humanos.
- Fin de la complicidad corporativa: Retiro del sostén financiero e institucional al Estado de Israel mediante la movilización ciudadana organizada.
- Cancelación de convenios: Presión internacional para obligar a empresas privadas a romper contratos de equipamiento militar y tecnológico.
Resistencia no violenta, el movimiento BDS y las juventudes
Finalmente, Germán Romano analizó cómo corporaciones tecnológicas y de seguridad —como Elbit Systems o Hewlett-Packard (HP)— lucran con la venta de sistemas de vigilancia en la frontera norte y promueven la compra de armamento en países de la región como Ecuador o Perú.
Romano demostró la efectividad del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) recordando cómo la presión internacional obligó a la empresa HP a reestructurar sus divisiones comerciales debido al daño en su reputación por proveer sistemas para los puestos de control militar. En el contexto nacional, destacó la iniciativa de la comunidad del Instituto Dr. José María Luis Mora para rechazar equipos de dicha marca, el monitoreo de contratos del agua con empresas cuestionadas (como en Chihuahua) y la declaración de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) como Espacio Libre de Apartheid. «Te regalan miedo para venderte seguridad. Las campañas de boicot funcionan porque afectan la rentabilidad de las empresas que financian la ocupación», señaló Romano, al tiempo que citó el cuento Los que se alejan de Omelas, de Úrsula K. Le Guin, para reflexionar sobre cuánta humanidad se pierde al exigir modelos de encierro. «El llamado a la ciudadanía y a las juventudes es a organizarse desde la vida cotidiana, porque un mundo distinto no solo es necesario, sino posible.»












