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Envejecer no es convertirse en un estorbo, afirma Víctor Hugo Aviña

El miedo a envejecer suele estar ligado a ideas de dependencia, enfermedad, inutilidad y abandono, cuando en realidad la vejez forma parte de un proceso natural de la vida que puede vivirse con calidad, autonomía y sentido, señaló el MSc. Víctor Hugo Aviña Lomelí durante la conferencia “No quiero ser un estorbo: cuando envejecer da miedo”, realizada como parte de la Feria de Salud Mental organizada por Centro Neuropsic México.

Ante estudiantes, profesionales y público en general, el especialista abordó las creencias culturales que asocian el envejecimiento con el deterioro y la muerte, y advirtió sobre las consecuencias de esta percepción en la salud emocional de las personas.

“Envejecer no es malo. Envejecer es un proceso natural de vida. El problema radica cuando se presenta un envejecimiento patológico”, explicó Aviña Lomelí, al referirse a padecimientos neurodegenerativos como el Alzheimer y otras demencias.

Durante la charla destacó que uno de los principales errores es asumir que todos los adultos mayores terminarán desarrollando algún tipo de deterioro cognitivo severo. “No todos los adultos mayores van a presentar demencia. Envejecer no es sinónimo de patología; es sinónimo de un proceso natural de vida”, afirmó.

El especialista señaló que la calidad de vida durante la vejez comienza a construirse desde edades tempranas mediante hábitos saludables relacionados con la alimentación, la actividad física y la estimulación cognitiva.

“Hay tres pilares importantes para mantener una vida saludable: alimentación, ejercicio físico y estimulación cognitiva”, indicó. En este sentido, advirtió sobre el consumo excesivo de azúcares y alimentos ultraprocesados, así como sobre la falta de actividad física que caracteriza a buena parte de la población.

Asimismo, enfatizó la importancia de mantener activo el cerebro a través de nuevos aprendizajes y desafíos constantes. “El cerebro busca siempre estar aprendiendo; si nosotros lo usamos, va a generar conexiones y mantenerse activo. Si dejamos de estimularlo, se acostumbra al estancamiento”, expresó.

Aviña Lomelí explicó que este proceso contribuye a desarrollar lo que se conoce como reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y compensar los cambios propios del envejecimiento. Por ello consideró fundamental continuar aprendiendo durante toda la vida.

Más allá de los aspectos biológicos, el conferencista centró gran parte de su mensaje en la dimensión social de la vejez y en la manera en que las personas mayores son percibidas dentro de las familias y comunidades.

“Vejez se asocia con estorbo, vejez se asocia con incapacidad”, advirtió al referirse a estereotipos profundamente arraigados que alimentan el miedo a crecer y generan exclusión hacia quienes llegan a esta etapa de la vida.

El especialista comparó el cuidado que reciben los recién nacidos con el trato que muchas veces reciben los adultos mayores. Mientras un bebé concentra la atención de toda la familia, señaló, algunas personas mayores terminan experimentando abandono emocional, indiferencia o aislamiento pese a haber dedicado gran parte de su vida al cuidado de otros.

Como parte de la conferencia compartió una reflexión sobre una persona mayor que poco a poco se vuelve “invisible” dentro de su propia familia, relato que utilizó para invitar a los asistentes a reconsiderar la manera en que se relacionan con sus padres y abuelos.

“Olvidarnos de los adultos mayores hoy en día prácticamente es olvidarnos a nosotros mismos, porque el día de mañana vamos a llegar a estar en una situación muy parecida”, afirmó.

También señaló que las personas mayores continúan teniendo proyectos, necesidades emocionales, deseos, vida social y sexualidad, aunque estos aspectos suelen permanecer invisibilizados por prejuicios culturales.

“Los adultos mayores también tienen sexualidad, pero es un tabú. Hablar de sexualidad no es sinónimo únicamente de relaciones sexuales; también implica compañerismo, afecto, comunicación y cercanía”, comentó.

Durante la sesión destacó además la enorme riqueza que representan la experiencia y la memoria de las generaciones mayores. Relató encuentros con sobrevivientes de acontecimientos históricos y señaló que escuchar sus testimonios permite comprender mejor el pasado y evitar repetir errores.

“Debemos valorar a los adultos mayores por su experiencia, por lo que han aprendido y por lo que pueden llegar a mostrarnos”, expresó.

Aviña Lomelí señaló que el envejecimiento poblacional será uno de los principales desafíos sociales de las próximas décadas y recordó que las proyecciones demográficas indican un crecimiento acelerado de la población adulta mayor.

Ante este escenario, llamó a construir una cultura que reconozca la dignidad de la vejez y favorezca la inclusión de quienes han llegado a esta etapa.

“Si empezamos a fomentar una cultura donde veamos al adulto mayor como una parte importante y significativa de esta sociedad, cuando nosotros seamos adultos mayores también vamos a ser importantes. Si no, vamos a convertirnos en personas invisibles”, concluyó.

La actividad formó parte de la programación de la Feria de Salud Mental de Centro Neuropsic México, iniciativa orientada a promover la reflexión y el aprendizaje en torno al bienestar psicológico, la salud emocional y los desafíos que enfrentan distintos sectores de la población a lo largo de la vida.

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