Construir una identidad de marca suele llevar años de trabajo, pero hay casos excepcionales donde la propia cultura toma el control: se adueña del producto, reescribe su nombre y convierte un gráfico en un código de pertenencia colectiva. La historia de Dos Equis es un ejemplo de cómo la cultura popular puede transformar profundamente la identidad de una marca.
De acuerdo con análisis de firmas como WARC, la relevancia cultural de una marca incrementa la decisión de compra para el 56% de los consumidores. Sin embargo, esta relevancia no se produce de la noche a la mañana; aquí es donde entra en juego el factor de la autenticidad detrás de cada historia. Datos globales de Nosto señalan que el 88% de los consumidores considera la autenticidad como un factor clave al decidir a qué marcas apoyar.
Las XX que hoy identifican a la marca no nacieron simplemente como un logotipo, sino como un símbolo al que los propios consumidores terminaron dando nombre y significado.
De número romano a ícono cultural
En 1897, el maestro cervecero alemán Wilhelm Hasse lanzó una cerveza especial para conmemorar la llegada del siglo XX. La bautizó oficialmente como “Siglo XX” y colocó en el centro de la etiqueta el número romano XX.
Sin embargo, en el día a día la gente no usaba el nombre oficial, pues en las barras y cantinas resultaba mucho más fácil y directo pedir una “Dos Equis”, haciendo referencia al gráfico de la etiqueta. De esta manera, fue el propio consumidor el que rebautizó la marca.
Ante esta adopción espontánea, la marca decidió escuchar a sus consumidores y formalizar aquello que ya ocurría en la cultura popular: adoptar oficialmente el nombre de “Dos Equis”, convirtiendo las XX en uno de sus principales códigos de identidad.
Esta composición unió la tradición cervecera de origen alemán con la herencia mexicana de un producto que nació celebrando una nueva era marcada por el progreso, la innovación y la transformación. Las XX trascendieron así su función gráfica para convertirse en un código reconocible construido también desde la manera en que las personas se relacionaron con la marca.
De la etiqueta a la botella
Para 1983, décadas después de consolidar el nombre de Dos Equis, la marca volvió a romper moldes y fortalecer su historia con la cultura del país a través del lanzamiento de Dos Equis Lager: se convirtió en la primera cerveza mexicana en utilizar una botella verde, dejando atrás el estándar del vidrio ámbar en la industria. Con el tiempo, la botella verde se convirtió en otro símbolo inconfundible, sumando un nuevo ícono a una identidad que continuaba evolucionando junto con la cultura.
El verdadero valor de la relevancia cultural
La historia de Dos Equis demuestra que la auténtica relevancia cultural no se impone: se construye. Desde la gente que rebautizó la cerveza a finales del siglo XIX hasta la decisión de romper moldes con la botella verde en 1983, la marca ha demostrado su fuerte conexión con la cultura.
Más de un siglo después, las XX permiten contar algo que va mucho más allá de la evolución de un logotipo: la historia de cómo un símbolo pensado para recibir al siglo XX terminó siendo apropiado por los consumidores hasta convertirse en el nombre y uno de los códigos más reconocibles de Dos Equis. Una historia que permite reflexionar sobre cómo los símbolos logran trascender su función original para convertirse en parte del imaginario colectivo.






