El Valle de Guadalupe ha dejado de ser únicamente un punto de degustación enológica para consolidarse como el gran vértice turístico, cultural y de naturaleza del noroeste de México. Gracias al esfuerzo articulado entre el sector privado, productores y comunidades locales, la región ofrece actualmente una experiencia completa que integra gastronomía galardonada, bienestar, deporte y cultura originaria.
En el marco de la presentación del ciclo de eventos Viñadas 2026, Marcos Estudillo, presidente de la asociación Emprendedores del Valle de Guadalupe, destacó que la región ha evolucionado para consolidarse con una oferta diversa adaptada a todos los presupuestos y generaciones.
Estudillo enfatizó que la visita al Valle va mucho más allá de la experiencia vitivinícola tradicional, definiendo a la zona como un punto de encuentro donde convergen las riquezas de todo el estado: desde la producción agrícola y pesquera de San Quintín hasta el dinamismo de Tijuana y las playas de Rosarito.
Adaptación a las nuevas generaciones y sustentabilidad
Durante su intervención, el líder abordó cómo las 286 marcas y empresas representadas en la asociación se están adaptando a las nuevas tendencias de consumo en los jóvenes. Destacó que, además de los reconocidos vinos tintos de la región, existe un fuerte auge en la elaboración de vinos espumosos y rosados frescos, así como una oferta creciente de actividades de salud, deporte y arte :
Enoturismo Responsable: Propuestas enológicas centradas en el respeto al clima, la brisa, el cuidado de la tierra y la sustentabilidad del entorno rural.
Gastronomía de Excelencia: Una cocina de origen enriquecida por productos del Pacífico y el Mar de Cortés, respaldada por nombramientos en la Guía Michelin y distinciones de la Unesco.
Turismo de Naturaleza y Aventura: Un catálogo inagotable de experiencias al aire libre que incluye senderismo, zonas de alpinismo, ciclismo y carreras atléticas anuales, aprovechando la cercanía con parques nacionales y áreas naturales.
Cultura, Arte y Pueblos Originarios: La incorporación de galerías de arte, museos, recorridos ecuestres y la integración con comunidades originarias, como la presencia de integrantes de San José de la Zorra.
Conectividad Peninsular: Un destino clave que se complementa con el turismo de surf en Rosarito, la pesca deportiva, el avistamiento marino, los cruceros y las rutas históricas de las misiones en San Vicente y Ojos Negros.
«Queremos que cada visitante que venga a nuestros eventos y vinícolas se convierta en un embajador de nuestra tierra y se lleve una mayor identidad de lo que es Baja California por su cultura, su arte, su gastronomía y sus vinos», concluyó Marcos estudillo.