En cada plato servido hay una memoria, un pedazo de tierra que se viaja a cuestas y una historia que merece ser contada. Lo que comenzó en Tijuana como un espacio de encuentro, sanación e intercambio cultural a través de la gastronomía, celebró esta semana un hito fundamental con la presentación oficial de su recetario comunitario Çocinando nuestra autonomía, en la Sala de Video del Centro Cultural Tijuana (CECUT). Esta iniciativa, impulsada con el apoyo de organizaciones como Centro 32 y La Casita de Unión Trans, demuestra que cocinar con el corazón no solo alimenta la identidad, sino que también se convierte en el motor de transformación y libertad para sus creadoras.
Durante la presentación en el CECUT, las propias autoras compartieron lo que este proyecto ha significado en sus vidas tras llegar a la frontera. Respecto al acto de cocinar y al alcance del libro, una de ellas expresó con emoción:«Sé que va para muchos lugares del mundo. Sé que va para grandes, este recetario no va a quedar aquí sino que van a ser muchas más líneas, muchas más recetas deliciosas que tenemos.»
Para muchas, los talleres y la elaboración de la obra significaron reencontrarse con sus raíces tras años de nostalgia. Recordando la primera vez que volvió a hallar la harina para arepas y el piloncillo tras cuatro años en Tijuana, otra participante compartió el impacto de preparar su comida tradicional y la motivación para el siguiente volumen: «Ese día me preparé una agua de panela calientita con una arepa con queso y le dije a mi hijo: vamos a comer colombiano… También tengo en mente pues en la siguiente receta la bandeja paisa que me la han pedido mucho.»
El recetario también se convirtió en un refugio de memoria colectiva y diversidad. Una de las integrantes de La Casita de Unión Trans recordó cómo una compañera, antes de partir a su cita de asilo en Nueva York, le envió la receta de sus «hamburguesas trans» con su aderezo especial para no quedar fuera de la publicación, reflexionando sobre el sentido del libro: «Para mí fue que ella tuviera parte del legado del recetario. Y así yo creo que muchas personas que igual escribieron recetas en el libro que no están ahora marcan como este legado que se puede compartir.»
A la par del aprendizaje gastronómico, el espacio permitió derribar barreras personales y ganar confianza. Una de las autoras relató cómo aprendió a soltar el control en los fogones diciendo: «Aprendí un poquito más a ceder… ceder o a pedir ayuda o a ceder que me ayudaran», mientras otra participante destacó el profundo impacto de ser escuchadas y reconocidas públicamente en recintos culturales de este nivel: «Nosotros nunca tuvimos una oportunidad como esta de salir del periódico, de que me hicieran entrevistas, de hablar en público… es muy bonito estar aquí en Tijuana. Realmente me siento orgullosa de estar participando en este recetario.»
Más allá de este valor emocional y testimonial, la venta de este libro cumple una función práctica indispensable de recaudación de fondos. Cada ejemplar adquirido en presentaciones como la del CECUT permite financiar directamente un modelo de autogestión:
- Financiamiento de nuevos talleres: Los ingresos sostienen la compra de insumos, herramientas y espacios para que más personas sigan capacitándose en cocina y otros oficios.
- Edición del próximo recetario: Cubre los costos de producción y publicación de los siguientes volúmenes, garantizando que más recetas de la comunidad salgan a la luz.
- Espacio de visibilización: Mantiene activa una plataforma donde mujeres y personas trans en situación de movilidad ejercen su derecho a ser vistas y compartir sus saberes.
El objetivo final de estos talleres trasciende la publicación de un libro: busca sembrar la semilla del autoempleo y la autonomía económica. Al dominar la preparación, estandarización y trabajo en equipo, las participantes adquieren capacidades reales para que, en su momento, puedan emprender negocios independientes de comida tradicional, repostería o banquetes.
Generar sus propios ingresos les permite tomar el control de su estabilidad financiera, romper círculos de dependencia y construir un proyecto de vida digno. Se consolida así un círculo virtuoso completo: un recetario que rescata voces, recauda fondos para la educación y abre el camino hacia la verdadera independencia.











