Máscaras, danza y lenguaje audiovisual se conjugan para reflexionar sobre la regeneración, la tierra y el cuidado colectivo.
La tierra que ha sufrido la aridez también guarda la promesa del brote. Con esa poderosa metáfora como punto de partida,el Centro Estatal de las Artes (CEART) Playas de Rosarito albergó la presentación de “Jardín”, una propuesta escénica de la compañía guanajuatense C de Zarzamora, presentada en el marco del XXV Festival de Octubre: Territorios de Paz.
La obra planteó un viaje poético hacia la posibilidad de la fertilidad tras la devastación y el desierto. Lejos de una narrativa convencional, la puesta en escena entrelazó la expresividad del lenguaje corporal, el uso ritual de las máscaras,la música envolvente y el recurso audiovisual para invitar a los espectadores a concebir el florecimiento como un acto comunitario y paciente.
La creación como territorio de sanación
A través de movimientos que evocan el brote, el agua y la memoria del suelo, “Jardín” trasciende la metáfora ecológica para tocar la experiencia humana: ¿cómo volver a cultivar la vida y el afecto en entornos desgastados?
Con este encuentro, la agrupación foránea y el público de Rosarito entablaron un diálogo sensible sobre la colaboración,el cuidado mutuo y la imaginación compartida, reafirmando que el arte escénico es, ante todo, una semilla capaz de hacer germinar nuevos caminos de paz y coincidencia comunitaria.












